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domingo, 21 de septiembre de 2014

LA VENTANA CERRADA

Publicación del Puerto de Veracruz
1994-1998

Empezó como una hoja tamaño carta impresa por ambos lados, que circulaba cada semana de mano en mano (un flyer doble). Pretendió informar de lo que ocurría en la ciudad y en otras partes en arte y cultura, además de dar a conocer poemas, relatos, dibujos y fotografías. Terminó como revista mensual, de 32 páginas, con una beca de coinversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y el Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec).
La idea que nos animó no fue hacer una labor periodística consistente, sino ocupar un vacío, el de la divulgación de temas que se estaban quedando sin que nadie los registrara.
Así llegamos al número 60, el 15 de marzo de 1995. El número 61 salió trece meses después, el 15 de junio de 1996, con un editorial que titulamos “En medio de la crisis”. Entonces escribimos:
“No hubo esquela ni llantos [en el número 60], sino votos por la reaparición de estas hojas de información cultural y de arte, de literatura. A pesar del escepticismo que tuvimos hace quince meses [¿fue por un error escribir número quince o aludíamos a algo que habría ocurrido dos meses antes?], hoy podemos alegrarnos de por lo menos dos cosas: la amistad entre quienes trabajamos en la edición de esta publicación semanal sobrevivió a la violencia de la economía de México, indefensa en los mercados extranjeros —podría decirse que también sobrevivimos junto con nuestra amistad—, y además reencontramos entre estas ruinas que no se ven, a los lectores, que no quisieron olvidar el humanismo que aun en los refugios antidesastres seguimos respirando.”
Ahora diría que estas hojas tienen la resistencia de los árboles. Cortas ramas y por algún lado les salen ramas nuevas. Y ahora, veinte años después del primer número —todavía no se apellidaba “cerrada”—, lo que veo que estuvimos haciendo fue incisiones en un tronco. No queríamos guardarnos los escritos del día, sino compartirlos: nos adelantamos a Facebook con papeles donde hicimos algo parecido a llamadas telefónicas para saludar y decir ¿cómo estás? Hoy, todos lanzan selfies, o memes, si quieren decir: aquí estoy, pienso en ti, mira que hice o qué encontré. Hace veinte años todavía usábamos rollos Kodak y cámaras Polaroid. (“En febrero de 2008 Polaroid anuncia el fin de la fabricación de película para sus cámaras, que dejó de fabricar en 2007”, nos acota la Wikipedia.) Y aparecieron los “blog”. Un tipo de independecia: cada autor publica sus textos y el mundo se entera, aunque quizás no sus amigos.
Le puse a un blog Letras de Veracruz, en 2011, para facilitar su localización. Hoy registra 25,336 entradas. A otro le puse Veracruz Literario, en 2013. Ahí están, a la deriva y siguen registrando visitas. En esas visitas casi nadie deja un comentario.
La nostalgia me lleva a sugerir que abramos un blog que se llame La Ventana Cerrada, que los amigos tengan la clave y que publiquen lo del día, lo de la semana, y que lo anuncie cada quien en Facebook. Si se lee o no, como si estuviera en papel, es algo que dejaremos al azar, en un año muy de Julio Cortázar. O no, que cada quien tenga su blog, como de hecho ocurre, y que comparta sus creaciones. La ganancia será que dentro de veinte años amigos más jóvenes las encontrarán y sabrán que el día no tiene nada más sol y luna y árboles y lluvia y viento, sino gente que escribe poemas, cuentos, textos…
Como hace Gabriela Delgado, quien va anotando sus poemas en Facebook. Lo más que puede pasar es que un día encontremos un aviso como este, en donde publicaba Carlos Morán:

Estimado usuario:

EL PAÍS dejó de albergar los blogs de La Comunidad el pasado 26 de agosto. Los responsables de las bitácoras pueden exportar su contenido, para conservar todo lo publicado y seguir actualizándolas, escribiendo al correo 
atencionclientes@elpais.com antes del 15 de septiembre.

Muchas gracias por su confianza. Reciba un cordial saludo,
El equipo de La Comunidad

Pero cuando eso ocurre el usuario ya se mudó a otros sitios:

Mientras retomamos el impulso de aquellos años he estado insertando noticias de parte de lo que pasa en la ciudad de Veracruz, desde el 14 de febrero de 2014, y en otras ciudades y países en:


Transcribo algunos textos, como el análisis de La Ventana Cerrada que hicieron Jesús Garrido y Luis Antonio Vázquez Heredia, publicados en el número 71-72 (28 de agosto – 4 de septiembre de 1996) y que fueron leídos en la Sala Oriente del IVEC el 23 de agosto y en la Galería del Estado, en Xalapa, el 6 de septiembre de ese año. El de Garrido lo inserté aquí, en Letras de Veracruz, en la entrada anterior.

LITERATURA Y ARTE

TEXTO DE JESÚS GARRIDO*

La Ventana Cerrada, en su nueva época, celebra hoy [septiembre de 1996] su presentación oficial, postergada algunas semanas pero, a pesar de ello, oportuna. Siempre será oportuna la existencia de una, llamémosle también, constancia, evidencia del quehacer literario y cultural del puerto de Veracruz.
La Ventana abre hacia adentro porque es allí donde transcurre el mundo verdadero. El otro, el mundo de afuera, el de las ventanas abiertas, no guarda ningún misterio.
Juan Joaquín Péreztejada escribió, con motivo del número inaugural:
“Iniciar una nueva aventura literaria siempre da un poco de miedo. Ir acompañado de Jaime Velázquez es como tomarse una dosis de meyeril de veinticinco y y vivir, como alguna vez los franceses, en la resistencia cultural. ¿Qué hay en Veracruz digno de difundirse? ¿Qué está pasando que el lector deba saber? Aquí vamos.”
Para estas fechas, agosto de 1996, reemprendemos la publicación de La Ventana Cerrada ya no más con la natural desconfianza hacia el futuro, sino con la certeza de que sí hay alternativas que ofrecer a los lectores, con gran confianza en ese extraño privilegio, la amistad.
Ya lo decía Borges, y decía muy bien: “un suplemento cultural es un grupo de amigos que se reúnen a hablar de los temas que les gustan y que los unen”.
Esto nos lleva al incómodo terreno de las definiciones. ¿Qué es La Ventana Cerrada, una revista, un suplemento, un folletín, una hoja literaria? Respuesta inmediata: es una publicación porteña semanal. En todo caso no es cuestión de formatos sino de contenido.
Pero veamos. Los antecedentes directos de La Ventana Cerrada parten de una revista, Galeón, y de La Puerta, sección cultural de Llave, revista especializada más bien en política.
Galeón surge en 1988, con una periodicidad promedio de uno o dos meses y logra subsistir cuatro números. Galeón era una revista volcada hacia la creación, cuento y poesía, con algo de crítica literaria. [Resto del párrafo, omitido.]
La Puerta aparece tres años después como consecuencia de la búsqueda de espacios del Centro Literario de Veracruz, integrado por Marisol Robles, Mary Carmen Gerardo, Jesús Garrido y Juan Joaquín Péreztejada, contando con colaboraciones permanentes de Jaime Velázquez.
La Puerta era una sección dentro de la revista Llave, fungía más bien como suplemento si nos atenemos a la opinión de Ignacio Solares, director de Diorama de la Cultura, suplemento cultural de Excélsior, de 1971 a 1976:
“La página o sección está hecha para informar de los hechos que acaecen diariamente en el ámbito cultural y el suplemento debe servir, entre otras cosas, para reflexionar sobre tal acontecer”. René Avilés Fabila, nombradso en 1985 director de El Búho, también suplemento de Excélsior, comenta al respecto:
‘A un suplemento yo le daría una vocación más de creación; es decir, más espacio para el ensayo, la crítica literaria y cinematográfica, el poema, el cuento, el fragmento de novela…’.”
La Puerta era todo eso, y dadas las posibilidades de Llave, incluyó fotografías y viñetas. De allí que otros colaboradores fueran ya no sólo escritores sino también fotógrafos y dibujantes: Genaro Aguirre, Miriam Gasperín, Ali Gardoqui, Arturo Talavera, Leonel Zárate, Rosete.
Un intento más reciente data de principios de 1993, año en que aparece Hipócrita Lector, revista con una propuesta a medio camino entre Galeón y La Puerta, que no pudo sobrevivir al primer número pese al entusiasmo de su editor, Juan Joaquín Péreztejada.
Ciertamente, el panorama literario en Veracruz presentó, en el lapso referido, 198893, otras publicaciones, escasas en número y que no podríamos llamar antecedentes directos de La Ventana Cerrada. Sin embargo, merece mención aparte Sólo para intelectuales, suplemento de Notiver dirigido en el espacio interdécadas por Carolina Cruz, el cual gozó, cosa rara en periódicos locales, del apoyo del director del periódico, más cuando sabemos que suele verse el suplemento como un añadido, un lastre que no genera aumentos significativos en las ventas.
La Ventana Cerrada, como Galeón e Hipócrita Lector es independiente y su fuerza es la voluntad de trascender de sus editores y colaboradores. Supone, además de los ya mencionados, la incorporación de otros nombres en los afanes culturales: Carla García, Erika Rocha, Óscar Reyes, Fabiola López, Ariel García, Jorge Álvarez, Zarathustra Vásquez, María Ofelia Broissin.
Por lo que hace a su contenido, en La Ventana Cerrada conviven, en el más fiel espíritu de la época, cuento y poesía, crítica y ensayo, viñetas y fotografías, música y cine, artes plásticas y escénicas.
Aunque podríamos reconsiderar esto último y marcar una tendencia común hacia los soles de arena y las flores de sal, cotos de caza, culto del poema. La poesía escribe, trata y reintenta en cada número, conviviendo siempre en armonía con las otras disciplinas. Por ello, La Ventana es un intento visual, imagen que entra por la vista pero penetra también por el oído.
Para aquellos que piensan que la literatura y el arte que no se practica, presenta o difunde en el D.F. son vanos e intrascendentes, ésta y otras muchas publicaciones mexicanas, que no de provincia, se levantan, aún con la desventaja de un centralismo inmoral, temeroso del país mismo, caen […] y vuelven a levantarse.
Podríamos resumir que La Ventana Cerrada es una publicación local, nunca localista, imbuida de una universalidad que por sí misma no pretende excluir sino asimilar, reinventar: universalidad natural, la de las almas que habitan luz adentro, detrás de las ventanas.


(Omitimos el epígrafe y los cuatro primeros párrafos del texto.)

miércoles, 2 de julio de 2014

CULTURA: EL PÚBLICO

En la promoción de la literatura los costos son altos y las instituciones no se preocupan por comercializar, gastan un presupuesto anual. Pongo aquí el ejemplo de un amigo que invitó el IVEC hace más de veinte años. Llegó de Guadalajara en avión, lo llevé en mi coche a Xalapa donde habló en la Facultad de Letras. Algo hizo también en la ciudad de Veracruz. Creo estuvo en el hotel Prendes, que todavía era útil. Le di el dinero que le reponía el instituto, lo de un boleto de ADO. Él esperaba lo del avión. Le dije que no, que me hubiera avisado. En fin, perdí su amistad y él se quedó con una deuda.
¿Cuánto cuesta una conferencia? (¿y cómo valuar su utilidad años entonces o después en la mente de los que la reciben). Si es alguien de fuera hay que pagarle transporte, alojamiento, alimentación. ¿Cuánto se ahorra el público? Depende del número de personas que asisten, quienes además invierten tiempo, gasolina o taxis, estacionamiento o “parquímetro” (que yo llamaría alcancía callejera; cierra la boca a las ocho de la noche). Hay que sumar cenas y bebidas si se quedan a platicar en algún restaurant o bar. Digamos que la institución gastó dos mil pesos y que hubo veinte personas: son cien pesos por persona. Si hubo diez personas, son doscientos pesos. Pero hay que agregar gastos de publicidad, de invitaciones (impresión y reparto), de programas (que no se estila). Tendríamos que saber cuánto ganan mensualmente los empleados que participan, desde que se reunieron a decidir, llamadas telefónicas, atenciones para el invitado, y dividirlo por el tiempo utilizado. Y hay más gastos que considerar: los de los reporteros de la fuente, que van en otra cuenta.
Convendría hacer una encuesta para saber si a esas diez o veinte personas les interesaba realmente ver al conferenciante (podía haber hablado desde donde vive en una pantalla; así divulgaron una conferencia de Carlos Fuentes en Xalapa, a través del sistema de videoconferencias de la Universidad Veracruzana).
La oferta cultural carece de medios de difusión comerciales. Una persona famosa promovida por la televisión vende, aunque hay que poner carteles en postes y árboles por vastas zonas de la ciudad. Escritores cultos y comerciales, como el mismo Fuentes o Elena Poniatowska, consiguen más audiencias (funciona la comunicación de persona a persona) pero aumenta el costo (para ellos sí hay avión), hay que dividir entre más concurrentes, incluido un público “de altura”, como gobernantes (un alcalde) o dirigentes culturales (un rector o vicerrector).
Un visitante de lujo reciente en la USBI UV fue Fernando Savater. Habló menos de una hora frente a ¿quinientos? alumnos (ignoro cómo fueron convocados, ¿de verdad todos sabían quién era este escritor?) y ciudadanos.
Volvamos al presente, junio de 2014. El día 12 dio una conferencia Manuel Sol Tlachi, especialista en Díaz Mirón. Vino de Xalapa. Pasó la noche en el puerto. ¿Costo? ¿Número de concurrentes?
En la presentación del jueves 26 en la USBI UV hubo vino, refrescos, hielo, “bocadillos” (caros, deliciosos), vasos y platos desechables, servilletas (propina al muchacho que sirvió). ¿Costo entre concurrentes? (*) Ese día en el CEVART hubo café. Uno de los conferencistas, Horacio Guadarrama, vino de Xalapa. Los fotógrafos apuntan al público pero no las difunden. Al día siguiente, viernes 27, el poeta Mijail Lamas habló de su libro allí mismo. Me enteré al día siguiente.
Un grupo de escritores hizo varias sesiones de lectura en las semanas recientes, en las que el público fueron las personas invitadas a leer a lo largo de más de tres horas.
En la galería Casa Principal el sábado 28 a mediodía estuvo un escritor tabasqueño. Imposible asistir a esa hora, todavía laboral para muchos.
Queda mucho por decir, por lo pronto dejemos algunos temas por descifrar: la ciudad de Veracruz es una plaza apetecible, que luce bien en el currículum de poetas y artistas; el presentado responde a la llamada de la fama y se siente único; comprar el libro promovido es un buen motivo para asistir, porque si no es de la mano del autor difícilmente se encontrará después en librerías; el público siente que lleva un conocimiento nuevo e invaluable; uno va a platicar con la gente conocida, si no ¿a qué va?, no piensa comprar ese libro. Los gestores culturales se sienten satisfechos por el deber cumplido, ofrecen cultura a la población y usan el presupuesto disponible. Mañana será otro día.


*Cálculo conservador de dinero invertido: $300.00 por cada uno de los autores del libro, que son ocho. Uno faltó, y si no cooperó, la cantidad sube a $350.00 por persona.

lunes, 16 de junio de 2014

VOLPI DESATADO EN ARGENTINA

Sin nombre del entrevistador, la página cultural del periódico argentino Clarín publicó el 3 de junio declaraciones del narrador Jorge Volpi, quien respondió como hacían los viejos patriarcas de la literatura mexicana, en el estilo de “lo que digo debe aceptarse”. Viaja como diplomático y habla como personaje de ficción. El entrevistador anónimo dice de la generación de Volpi que “hace poco eran la nueva narrativa mexicana y que hoy ocupan cargos importantes en las embajadas del mundo”. Volpi fue invitado por la Universidad Nacional de San Martín para que hablara de su libro más reciente, Memorial del engaño, el relato de un timador profesional, un estafador que opera en el corazón de Wall Street. (Y sí, Volpi vio la película de Scorsese.)

Para ahorrar tiempo de lectura, transcribo las partes que se refieren a la cultura mexicana y agrego un comentario.

A la pregunta “muchas veces se dice que los escritores mexicanos tiene una situación económica más holgada que los escritores de otros países de la región, pero al mismo tiempo tienen menos independencia con el Estado”, dicha con malicia, jiribilla o ignorancia, Volpi contestó:

–México tiene el Fonca, el sistema de apoyo a la creación más grande del mundo, junto con algunos países orientales. Hay becas a artistas de todas las disciplinas y de todas las edades. En el momento en que se creó esto, era un vehículo de legitimación que necesitaba el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) con las clases intelectuales, pero muy pronto se institucionalizó. No ha habido un solo caso en la historia del Fonca de alguien a quien no le hayan dado una beca por sus opiniones políticas. No ha pasado. Lo que sí pasa, es que hay quejas todos los años, porque los jurados tienen sus amigos. Eso es típico, pero pasa en todos lados cuando se otorga un premio.

Comentario inevitable: ¿Seguro? Las becas del gobierno federal son anteriores a 1988. Quizás se refiere al Fonca, pero antes las daba otra oficina, el INBA, que luego fue INBAL.

Otra pregunta: ¿Y el hecho de enviar a escritores como agregados culturales, ¿no se puede pensar como un modo de “comprarles” la palabra?

–Bueno, el PRI lo institucionalizó un poco desde antes, desde principios del siglo XX. Fueron de embajadores Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis. Algunos más jóvenes, como Juan Villoro. Y de mi generación, a muchos NOS INVITARON del gobierno de Vicente Fox, como a Ignacio Padilla, a Jordi Soler, a mí. Y sí: siempre crea tensiones. Yo fui agregado cultural en París, y en ese momento cuatro agregados culturales nos manifestamos en contra de que México apoyase a Estados Unidos en la guerra de Irak. Y hay que decir que no les hizo gracia, pero no hubo ninguna represalia. Pero puede haber tensiones, eso es cierto.

Dudas forzosas: ¿“un poco”?, ¿”desde antes”?, ¿desde principios del siglo XX? Sí caben diferentes personas en el mismo saco, pero Volpi da una imagen distorsionada y ahistórica.

Pregunta: Mencionaste a Paz y a otros escritores mexicanos. Y otra particularidad de la escena literaria mexicana, al menos como se ve desde acá, es que el campo intelectual parece estar concentrado sobre una figura de poder durante mucho tiempo, como sucedió con Paz durante décadas. ¿Por qué sucederá eso?

–Primero, hay una cierta imitación del modelo francés, de intelectual comprometido, que funcionó durante toda la segunda mitad del siglo XX. Siempre hubo además grupos intelectuales agrupados alrededor de revistas, como pasó también en Argentina. Simplemente, creo que la existencia del PRI buscaba que se consolidaran ciertos liderazgos intelectuales con los cuales poder dialogar. Incluso siendo clara oposición al régimen priista, como fue el caso de Paz en muchos momentos. Pero también es cierto que a partir de ahí se consolidan figuras cuyo poder simbólico les trae de pronto un poder real gigantesco. Ese fue el caso de lo ocurrido con Paz: ese poder tenía consecuencias claras en la realidad. Esto ha ido desapareciendo. Esa relación perversa entre los intelectuales y el poder en México se ha ido diluyendo en los últimos años. Primero, porque el PRI dejó el poder, y el PAN ha sido un gobierno muy anti intelectual. Entonces ya no le tenían ni tanto respeto ni tanto miedo a los intelectuales. Y por otro lado, en la época priista, los intelectuales eran los únicos que tenían la capacidad de criticar al gobierno. Ahora son los expertos, politólogos y opinadores profesionales los que están en todos los medios, así que los intelectuales ya no tienen esa posición. Y, por último, está la muerte sucesiva de casi todos nuestros intelectuales paradigmáticos, que cierra una época.

Tristeza infinita: la facilidad con que Volpi hace un resumen de más de cien años de vida cultural concuerda con la imagen limitada que tiene el entrevistador: “el campo intelectual parece estar concentrado sobre una figura de poder durante mucho tiempo, como sucedió con Paz durante décadas”. Visto así, el “poder” de Paz fuera de México podría considerarse “consolidado”. (Y otro Nobel que vivió décadas en México, ¿cuánto contaba?) Dentro de México, colaboradores y "amigos" estudiosos del fenómeno Paz admiten que se trataba de un monólogo, que la izquierda, por ejemplo, no lo tomaba en cuenta, y la derecha Volpi la considera “muy anti intelectual”, vista en el desempeño de gobierno de presidentes del Partido Acción Nacional: ¿son así todos los panistas? ¿Y qué hacemos con Manuel Gómez Morín? Y más: los expertos, los politólogos, ¿no son intelectuales? ¡Ya no tienen esa posición! Por favor, alguien que le diga a Woldenberg.

Pregunta: ¿Cómo fue tu trabajo en el canal estatal 22 de México?

–Una gran experiencia y también algo inesperado. Ese canal, que es realmente muy bueno, lo fundó un escritor, José María Pérez Gay, que murió el año pasado. Por eso había cierta tradición en que un escritor pudiera ser el director. Yo no tenía ninguna experiencia en televisión y fue realmente interesante. Hubo plena libertad de expresión y el desafío de hacer lo más posible con un presupuesto muy limitado. Pero es la única manera que tienen en ciertas zonas del país de acceder a ciertos contenidos culturales. Fue una muy buena experiencia.

Incrédulo ante tantas majaderías, pregunto a mi vez: ¿es realmente muy bueno el canal 22? ¡Cierta tradición! Fueron escritores en apoyo a gobernantes priístas los que consiguieron abrir el canal. ¡Volpi no tenía ninguna experiencia! Sería bueno para la Wikipedia saber cómo logran algunas personas brincar de una oficina a otra de gobierno. ¡Hacer lo más posible con un presupuesto muy limitado! Se ha hecho lo menos con muy poco dinero, digo yo, a juzgar por la oferta cotidiana del Canal. ¡Ay, mi querido Volpi, ex director del Canal 22! En algunas partes del país el Canal 22 se ve por televisión de paga, en muchos hogares no reciben esa señal, ni la de TVUNAM, y hacen falta datos de la cantidad de consumidores que lo ven.

Otra pregunta: Si no me equivoco, esa experiencia se cortó porque te llamaron para ser agregado cultural en Roma y finalmente no pudiste asumir el cargo. ¿Cómo podrías resumir lo que pasó ahí?

–Sí. Saliendo del canal me nombraron agregado cultural en Italia. Y simplemente tenía que dejar tres meses entre un puesto y el otro. En ese tiempo di algunas conferencias, entre ellas una en una universidad de España, inaugurando un ciclo sobre México. Ahí fui muy crítico de la guerra contra el narcotráfico, y eso me costó el puesto. Ese es el resumen de la historia.

Sí, digo, un buen resumen, ¡fallido!, de una historia en su mayor parte secreta.

domingo, 15 de junio de 2014

ARTISTAS SIN RED PROTECTORA

Cuando en otros países o en otras ciudades los artistas, intelectuales, periodistas protestan y logran avances en las leyes creemos que un mundo mejor está cerca. Se crean institutos de protección para trabajadores, para niños, para la mujer. Aumentan las páginas de los códigos civiles y penales, aparecen reglamentos y pasan los años y sigue quedando mucho por hacer, como si no se pudiera diseñar el futuro, porque lo cómodo es ir detrás: ¿quién iba imaginar que existiría un invento como Internet? Y años después las leyes acerca de Internet en México no generan conocimiento sino intentos de restringir su uso.
Cuando los artistas alzan la voz porque no tienen seguridad social, porque nadie imagina que haya artistas jubilados, porque son maestros y están en un renglón que sí los reconoce como sujetos de derecho, porque la sociedad cree que todos los artistas son millonarios gracias a las ventas de sus obras…
¿Y qué pasa si cambiamos la palabra artista por la de poeta?
Hubo un tiempo en México que un poeta logró que un periódico le pagara por la publicación de sus obras, fue hace cien años y el que exigió remuneración se llamó José Juan Tablada. Y cien años después hay periódicos que no pagan por los textos que publican. Y no todos los conferencistas reciben honorarios. Y no son invitados a comer con los visitantes de fuera porque son gente del lugar que puede irse a su casa y regresar.
La palabra placer contribuye a esta situación. Como leer es un placer, los promotores de lectura aportan gratis su trabajo. Y no se piensa en subsidiar a los lectores, se les pide que ahorren para que compren libros, si tanto les gusta leer.
Úrsula Ramos Ramírez recibió una atención deficiente en la CLÍNICA SAN LUIS de la ciudad de Veracruz. Primero, el médico (que tiene nombre) la dejó en manos de las enfermeras (que tienen nombres). Y la lastimaron del brazo izquierdo buscándole una vena para trasfundirle sangre. La lastimaron tanto que a sus padecimientos por la edad hoy vive en un grito de dolor porque está perdiendo su brazo.
Hace años, un periodista de Notiver le atropelló un pie en la calle Canal, frente al Instituto Veracruzano de Cultura. Un accidente, como los que ocurren todos los días porque las licencias de manejar se las dan a todo mundo, porque la industria del automóvil es poderosa y las poblaciones crecen a su sombra. Y Úrsula Ramos Ramírez pasó meses encamada y después de mucho tiempo pudo volver a caminar. Desde entonces dejó de manejar y vendió su coche, para siempre.
Pero Úrsula Ramos Ramírez fue maestra en el Tecnológico de Veracruz y está jubilada, tiene atención médica del ISSSTE. Pero Úrsula Ramos Ramírez escribía notas de divulgación cultural para El Dictamen. Pero Úrsula Ramos Ramírez atendía un taller de literatura en el IVEC. Pero Úrsula Ramos es promotora de la música a través de la asociación civil Conciertos Líricos, ha sido maestra de piano y canto, y, sobre todo, es poeta: artista de la palabra.
Como persona, tiene derecho a que la Clínica San Luis responda por el daño que le causó. Como poeta, que quiere decir persona con una sensibilidad especial, diría extraordinaria, tiene derecho a ser tratada bien, como lo pediríamos para cualquier otro ser humano.
Desde aquí, por medio de las palabras que son instrumento de artistas y de sociedad, exhortamos a los legisladores para que haya protección para los artistas y resto de personas que trabajan (Úrsula Ramos Ramírez sigue escribiendo cotidianamente a sus casi noventa años de edad) y que no tienen su futuro asegurado, que dependen de sus familias. Y a un Ministerio Público que atienda este daño.

Jaime Velázquez, 14 de junio de 2014

ANIVERSARIO LUCTUOSO DE DÍAZ MIRÓN

Comentarios y fotos publicados en www.facebook.com/pcsur.veracruz

José Antonio Herrera Cerezo La obra literaria de Díaz Mirón admirada y aplaudida por generaciones. Escritores, poetas, ensayistas, críticos encabezados por Marcela Prado Revueltas, Jaime Velázquez Arellano, Ivonne Moreno Uscanga, Gerardo Soto Paz, Isabel Lorenzo, José Antonio Herrera, Alfredo Jiménez, Agustín Guerola y Mont-c David Sánchez, coordinados por Miguel Salvador Rodriguez Azueta se encargaron de compartir vida y obra del bardo veracruzano.

Sesión vespertina. Conferencia magistral de Manuel Sol Tlachi. Alfredo Jiménez Torres, continuador de la Escuela de Declamación Juan Moreno en la Casa Museo Díaz Mirón; Juan Carlos Ocampo Rodríguez, promotor de lectura Veracruz 500 años; Gerardo Soto Paz, coordinador del taller de investigación literaria Clavijero que se reúne en la Casa Díaz Mirón; Jaime Velázquez Arellano, conferenciante; Miguel Salvador Rodríguez Azueta, director de la Casa Museo Díaz Mirón; Ivonne Moreno Uscanga, subdirectora de Cultura del H. Ayuntamiento de Veracruz; Manuel Sol Tlachi, catedrático de la Universidad Veracruzana y conferenciante magistral el jueves 12 de junio de 2014.

Veronica Parra Parada Cuando fui directora de Casa Díaz Mirón me tocó celebrar los 80 años de su fallecimiento y le monté un altar de muertos, invité a gran parte de su familia, una actriz de moda leyó sus versos y por un buen rato tocó Delfino, el mejor arpista de Veracruz. Encendí velas y coloqué papel picado. Fue un espectáculo de primer nivel... !!! Lo recuerdo con cariño porque fue un esfuerzo individual !!!

Sesión matutina. Miguel Salvador Rodríguez Azueta; Marcela Prado Revuelta, conferenciante; Ivonne Moreno Uscanga, Jaime Velázquez Arellano.

José Luis Yépez Sosa Siendo directora de la casa museo la Lic. Patricia Eugenia Gómez de Guerrero, allá en el final de la década de los 90s, por conducto de la Lic. Rosa María Hernández Espejo regidora de Cultura del H. Ayuntamiento en ese entonces, fui contratado para desarrollar el cartel conmemorativo del aniversario luctuoso del poeta Don Salvador Díaz Mirón, contando con la participación del maestro pintor Jaime Vega y con la supervisión del Lic. Raúl Martínez Torres, secretario técnico de la Regiduría. Realizamos la obra la cual fue del total agrado de las autoridades ya mencionadas, y del mismo presidente municipal Francisco Ávila Camberos. Me complace hacer mención que el dibujo a tinta realizado por el maestro Vega hace más de 15 años aún prevalece, y es precisamente el que se encuentra detrás del presidum en la foto que nos comparte la Lic. Glenda Castillo.

Participación de Jaime Velázquez Arellano.


Gerardo Soto Paz Aún conservo dicho cartel. Fue en el aniversario número 70.



viernes, 6 de junio de 2014

UNA SOMBRA QUE SE ESCAPA, SEGUNDA PARTE

Es urgente evitar que los lectores consuman biografías fantasiosas. En Europa hay una respetable producción de libros de historia cultural, que incluye las aportaciones de escritores independientes y de escritores embelesados en la construcción de figuras míticas en el arte y la literatura, además de académicos. Recordemos el caso del libro que escribió el médico de Francois Miterrand, vetado por la familia cuando ya había circulado por Internet. Cuando se trata de escritores que vivieron hace dos siglos (The creation of Nikolai Gogol, Donald Fanger, Harvard University Press, 1979), la tarea es más complicada y también menos delicada. El libro escrito por el médico de Miterrand hace pocos años ya no tiene importancia. El libro de Fanger ha devenido clásico, como el de Douglas Day sobre Lowry (1973). Y esperamos que el libro Una introducción a Octavio Paz, de Alberto Ruy Sánchez (FCE), tenga una larga vida. No así el que podría escribir el exégeta autor de Octavio Paz: El poeta y la Revolución, quien ni suda ni se acongoja al decir, en la entrevista de Marina Gómez-Robledo: “La historia personal llegará, y quizá, alguna vez escriba yo un libro sobre Octavio Paz íntimo”.
            ¿Por qué digo esto? Porque el autor mencionado carece de sentido del equilibrio, pues da vueltas para que sus opiniones de derecha no lo parezcan tanto y porque es hábil para repartir culpas: “La izquierda mexicana y latinoamericana perdió con ello al mayor interlocutor posible. La izquierda latinoamericana no tiene todavía idea de lo que perdió al dejar de hablar con Octavio Paz”. Estas afirmaciones pudieran haberlas dicho de otra manera, escritores del bando contrario, aunque sonaran despectivas: “la izquierda descansó de las constantes intrusiones del poeta y ensayista Paz” y “la izquierda sabe muy bien lo que hubiera ganado México si Paz no hubiera sido tan entrometido”.
            Los periodistas no son ajenos a la construcción de famas y mitos que practican los escritores que entrevistan, sutiles publicistas de sus propios egos, y puede ser que lo hagan a sabiendas o no. Marina Gómez-Robledo empieza mal su nota cuando afirma que “Octavio Paz fue hijo de la Revolución mexicana. Desde su primera infancia hace ya un siglo el espíritu de transformación y guerra flotaba entre las paredes de su casa, y del mundo”. ¿De dónde sacó tal noticia? Se dejó llevar por lo que le dijo su entrevistado.
Mi abuelo vivió la revolución pues vivía en el centro de la ciudad de México, cerca del llamado Zócalo. Enviudó en los años cincuenta y murió en los años sesenta. Creo que nunca crucé una palabra con él, a pesar de que vivimos en la misma casa, él desde 1928 y yo diez años de mi vida, en San Pedro de los Pinos, barrio colindante con Mixcoac, donde vivió el abuelo de Octavio Paz y donde está la Plaza de Toros México. Mi abuelo casi nunca estaba, pues pasaba largas temporadas en Ixtapan de la Sal. Y no recuerdo haberlo visto hablar con otras gentes contando algo de aquéllos años.
Cuando su hija y yerno terminaron la construcción de su casa, mi abuelo se fue a vivir con ellos, al norte de la ciudad, cerca de la Villa de Guadalupe. Y poco después murió. Para mí el mundo exterior se reducía a la escuela, la primaria, la secundaria, y fue el 68 el que hizo que yo me enterara que había calles de la ciudad por donde uno podía marchar y gritar. Entonces yo tenía 17 años y algo puedo decir de esas jornadas. Mi padre nunca dejó de hablar de la Segunda Guerra Mundial, y los pormenores de batallas y héroes no flotaban en el ambiente, se arrastraban sobre la sangre de los muertos como los dibujos de la película The Wall. Su primera hija nació en 1939. Yo no podría escribir que mi padre fue hijo de la Revolución Mexicana, aunque nació en 1909. Y no supe qué vivió mi abuelo esos años, entre 1909 y 1914, cuando la dictadura cayó, cuando Madero, Zapata, Villa y Carranza murieron, cuando nació Octavio Paz, por lo que debemos entender cabalmente la frase “hijo de la Revolución mexicana”, y nieto, si queremos agregarle, lo cual no significa que la pólvora de las batallas le haya caído encima. Así quedan ambos, abuelo y padre, descalificados como cronistas. Sin embargo, yo podría aportar otra versión, con imaginación de novelista, aderezada con el impacto que tuvo la muerte del general Bernardo Reyes en su hijo, Alfonso, con las fechas por delante y su gran poema luctuoso de homenaje.
La periodista también escribió que el libro en cuestión es un homenaje al “difunto amigo y maestro” del autor que respondió sus preguntas.
Octavio Paz fue director de una revista literaria, Vuelta. El entrevistado trabajó en ésta muchos años y llegó a ser subdirector de la misma. Tanto él como quien fue secretario de redacción de la misma, Alberto Ruy Sánchez, siempre hablaron con el director usando el usted seguido del nombre: no era el amigo Paz, era usted, Octavio, porque eran empleados y subordinados en una empresa. El grado de cercanía de estos dos autores que han recordado a Paz en estos tiempos centenarios pudo haber aumentado con el paso de los años, pero nunca como para llamar al célebre director, antes del Nobel, “mi amigo”. El carácter del poeta lo impedía. Trabajé en la revista dos años y fui al departamento de Paz en varias ocasiones, una de ellas acompañando al subdirector y al secretario. Una vez hubo una reunión en la oficina de la revista, con los escritores del consejo editorial, y Paz hizo uso de la palabra todo el tiempo. Propuso cuestiones que los demás aprobaron sin dificultad, excepto José de la Colina, que se mostró en desacuerdo en uno de los asuntos. Igual ocurrió en su departamento. Ninguna de las personas allí presentes tuvimos un trato de “amistad” con el Director (yo menos, claro), sí de cordialidad, de amabilidad. Conservo papeles con recados de su puño y letra para cuestiones editoriales que debían atenderse.
Ahora, en cuanto a lo de maestro, habría que ver. El susodicho abrió una revista después de que al morir Paz, en conversaciones con la viuda, decidieran que se acabara Vuelta. La nueva revista ha buscado ser imitadora de su antecesora, el camino ya estaba hecho. Y en lo que se refiere a algunos temas, el “discípulo” hizo que el maestro perdiera mesura, quien fue aceptando que se incluyeran cada vez más asuntos de política, y lo llevó a que se enemistara con un “discípulo-amigo” de toda la vida, Carlos Fuentes, cuando el subdirector escribió y publicó un artículo en el que desbarató un libro reciente de Fuentes, además de que lo publicó en una revista de Estados Unidos, The New Republic, que el Secretario Ruy Sánchez caracterizó como de derecha. El acercamiento que fue teniendo Paz con el Partido Acción Nacional —tiempos de Francisco Barrios Terrazas—, que incluyó un piso completo en un edificio en una de las entradas al Pedregal de San Ángel y computadoras se debió al “discípulo”, convertido entonces en maestro del maestro. Así el subdirector volvió S.A. la A.C. de origen, incluyendo en el directorio a un banquero.

Todos preferimos ver paisajes con flores y arbolitos y animalitos de cuentos infantiles. Lo que no podemos evitar es pisar un charco, o peor, un lodazal, que sólo estará seco cuando termine la temporada de lluvias. Ha habido defensores de la vida privada de los escritores y esto nos ha entregado reseñas periodísticas, artículos y libros más bien tediosos. Recuerdo a Elena Garro en su vejez declarando que una académica le había sustraído papeles. Hoy, ¿dónde están esos papeles, y otros, de muchas gentes de nuestra muy incompleta historia literaria?