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sábado, 31 de mayo de 2014

A EMMANUEL CARBALLO, i.m.

¡Ah, los humanistas no mueren! Andan por aquí, en pos de letras para colorear los sueños. Y todos lo saben. Las gentes fingen pereza para dejar cerrados los libros y cuando duermen son los autores más audaces. Los sueños son aventuras que nadie cuenta. ¡Ah, los humanistas quieren que todos estén enterados de todo, amigos de la imprenta, de los árboles y de la arena si sirven para escribir algo y que los andantes tengan algo para soñar. Son Quijote que habla con Sancho, son el escudero que habla al sentir el bullicio de la imaginación del caballero. Ínsulas donde quedan más prodigios que los conocidos. Los humanistas los llevan a la imprenta, de allí saldrán en hombros de veloces mensajeros que anuncian letras para colorear los sueños. Y hay quienes no quieren enterarse y sus sueños son silenciosos y al amanecer los platican. Entonces los humanistas los meten en cubetas y los colorean. ¡Vale, que no se pierda ningún sueño! Los lectores coleccionan papeles para cambiar sus sueños en grandes aventuras, como las que sigue haciendo el inmortal Quijote en la cabeza de todos los durmientes.


Jaime Velázquez, 21 de abril de 2014. 
Leído en el Museo de la Ciudad de Veracruz el 27 de mayo de 2014.




PALABRA EN EL MUNDO


Lectura de poesía en el Museo de la Ciudad de Veracruz, martes 27 de mayo de 2014.

Jaime Velázquez, Ivonne Moreno, Hindra Ceballos, Jorge Andrade,
Mary Carmen Gerardo, Jesús Garrido.

Mary Carmen Gerardo

Jesús Garrido

UN LIBRO QUE FALTABA

Por la publicación del libro enciclopédico de Carlos Manuel Cruz Mesa, "Monstruos entre nosotros. Historia y tipología de los asesinos" (Instituto Literario de Veracruz, UPAV, CLEU y Escrito con sangre, mayo 2014), hubo una charla en uno de los salones del hotel Las Brisas Connection, antes Galerías Plaza, Boca del Río, Veracruz, con Hugo Cabrera, Carlos Manuel Cruz Meza, Rogelio Alfonso Aguilar Alcázar, Jaime G. Velázquez y Rafael Antúnez.


HOMENAJES

Ojalá haya más actividades por los poetas muertos y pronto se establezca un equilibrio entre el pasado y el presente de la literatura mexicana. El dolor por la pérdida de un ser querido actúa como un gas que eleva sus cualidades. Luego se instala el olvido, el ausente vuelve a tierra, aunque los sentimientos de cariño y aprecio permanecen en la memoria, donde ocupa un lugar justo, junto a otros miles de recuerdos que vamos guardando.

Sostenidos por la figura de Octavio Paz, como a una vejiga inflada, el presidente del Senado mexicano, Raúl Cervantes Andrade, la presidente de la Comisión de Cultura del Senado, Blanca Alcalá, y un número indeterminado de senadores mexicanos, volaron a Madrid para asistir el martes 27 de mayo a un homenaje por el centenario del nacimiento del poeta en la Casa de América, donde también estuvieron Roberta Lajous, la embajadora de México en España, un funcionario de Conaculta, el ex presidente español Felipe González, los escritores Fernando Savater, el chileno Jorge Edwards y otras estrellas. En México, el secretario de Relaciones Exteriores también dijo palabras amables, que extiendo para abarcar al que tuvo el mérito de contratar al joven Paz, el tabasqueño José Gorostiza, y a otros poetas que han tenido la fortuna de ser representantes de México, como por ejemplo Marco Antonio Montes de Oca.

Es bueno que se hable de los creadores literarios. Las palabras que se digan serán parte de nuevos volúmenes, junto a las cartas, los diarios, los papeles encontrados (yo guardo varios recados de Paz que son parte de la crónica de la revista Vuelta, que fundó y dirigió, y dedicatorias en libros). Pero, sin faltarle el respeto a nadie, prefiero los libros formados por las ponencias de los académicos, por las tesis de los estudiantes, donde los elogios y las anécdotas que son del gusto de los periodistas ocupan un espacio minúsculo.

En la ciudad de Veracruz también se están dando sesiones de homenaje a Octavio Paz, muy merecidas. Mi padre nació unos años antes que Paz y sus hijos y nietos anotamos algunos episodios de su vida que circulamos, con fotos incluidas, entre toda la familia, pensando sobre todo en los bisnietos que no lo conocieron.

Con Paz, y con casi todos los escritores del mundo, siempre habrá reuniones académicas que no estén sostenidas por vejigas, que regresan de vuelta a la tierra mostrando su precariedad. Después del nivel de primera lectura (hay quienes están descubriendo las obras de Paz de hace setenta años), después del empujón de los periodistas, podrá discutirse, por ejemplo, por qué la prosa magistral de Paz dejó en la orilla la crítica profesional de las artes plásticas, que tiene lo suyo, ¡vaya que sí!, y cuyos protagonistas son apreciados por poca gente.