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martes, 23 de septiembre de 2014

CELEBRACIÓN DE LA VENTANA CERRADA 100

OCTUBRE DE 1997


ANTONIO ARGUDÍN, ÓSCAR REYES, ARIEL GARCÍA


IGNACIO GARCÍA, ERIKA ROCHA, MANUEL SALINAS


MIROSLAVA MERCHEYER


CARLOS QUIRÓS, RICARDO RUBÍN Y DOS JÓVENES


YVONNE MORENO, YSABEL RAMÍREZ, ÚRSULA RAMOS, JORGE HERNÁNDEZ UTRERA


JESÚS GARRIDO, JUAN JOAQUÍN PÉREZTEJADA,
MARY CARMEN GERARDO, MARISOL ROBLES, BELÉN GARRIDO

Para celebrar el número 100 (octubre de 1997) de La Ventana Cerrada hubo una reunión de amigos y colaboradores en el Café Sertón (Díaz Mirón esquina Azueta).
Las fotos fueron publicadas en el número 103 (febrero de 1998) junto con las fotos con otros amigos y en otros lugares. El texto que presenta las fotos dice:
"Los escritores cumplen un arte y ejercen una profesión, dentro y fuera de casa. Estas fotografías muestran algunas intervenciones públicas, todas en 1997, de amigos y colaboradores de La Ventana Cerrada, quienes, además de escribir y leer lo escrito o hablar sobre lo que se lee y se escribe, ocupan su tiempo en imaginar el mejor de los mundos posibles. Y todo desde Veracruz, en Veracruz."

Siguen fotos de Mario Martell en Córdoba; de Mario Islasáinz en Orizaba; de Silvia Sigüenza, Ramón Rodríguez, Jorge Brash, Víctor Sandoval, Fernando Ruiz Granados, en una página; en otra: Fabiola Aranza, Lucy Virúes, Carlos Manuel Cruz Meza, Darío Carrillo, José Luis Rivas, Horacio Guadarrama en Xalapa.
En otras fotos están Gabriel Fuster, Bruno Ferreira, Lenin Luvián, José González, Rolando Torres, Francisco Morán, Guillermina Ortega, Martha Hernández, Verónica González de León, Néstor Andrade, Salvador Flores y muchos más.

LA VENTANA CERRADA, ALGUNOS AUTORES


SEPTIEMBRE DE 1996




LA VENTANA CERRADA

Lectura de autores de LA VENTANA CERRADA e invitados
en el INSTITUTO VERACRUZANO DE CULTURA, 1996.



LITERATURA Y ARTE


LUIS ANTONIO VÁZQUEZ HEREDIA

La Ventana Cerrada es una revista que aunque joven ya tiene historia. No recuerdo la fecha en que leí el primer número, pero sí recuerdo que su lectura me dejó un buen sabor de boca pues se trataba de una publicación diferente y amena. De presentación modesta, la revista abonaba, hasta donde me acuerdo, aspectos de la vida cultural de la ciudad de Veracruz y, fundamentalmente, publicaba cuentos y poemas de escritores de esta ciudad. En ese momento no circulaba ninguna revista que diera cuenta de la vida y el quehacer cultural porteño pues algunos intentos anteriores se habían cancelado.
Mis recuerdos de la primera época son vagos debido a mi mala memoria pero también porque no llegaron a mis manos todos los números publicados pues su distribución era bastante restringida. Sin embargo, sí recuerdo que cuando se suspendió la publicación de la primera época (gracias a los horrores de diciembre), extrañé la lectura de La Ventana.
En el verano de 1994 participé en un taller de revistas y suplementos culturales, impartido por una persona tan famosa que no viene al caso mencionarla. Lo importante para nosotros es que en aquella ocasión tuvimos una pasarela de revistas y suplementos publicados en el puerto. Juan Joaquín Péreztejada, asiduo colaborador y promotor de La Ventana, mostró ejemplares. Si traigo a colación este dato, es porque me servirá de puente para mis comentarios y, además, porque en aquella sesión di mi parecer sobre La Ventana. A mi juicio La Ventana (me refiero a la primera época) se mostraba como una publicación que llenaba un vacío pues, como anoté antes, era la única revista en su género. Sin embargo también apuntaba que faltaba “profesionalización”, no en el sentido mercantil del término, sino en lo que se refería a sus entregas, pues a veces me parecía poco consistente su contenido, y podía percibir en algunas entregas poco compromiso con la publicación.
Quizá como una venganza del destino y de los editores y colaboradores, ahora comento la nueva época de La Ventana y créanme, es todo un placer.
Esta nueva época mantiene el interés inicial de los primeros números pero hay diferencias que le dan un perfil distinto. Por supuesto que la crítica que realicé en el verano del 94 ya no es sustentable.
Por otra parte, mi afirmación puede provocar inquietud entre los mismos editores y colaboradores y cabe la posibilidad de que alguno de ellos levante la mano en este momento y diga enfurecido que no pertenece ni quiere pertenecer a grupo alguno. Así que es necesario explicar mi afirmación: cuando me refiero a que La Ventana es una revista de grupo, quiero decir que es una publicación elaborada gracias a los esfuerzos y entusiasmo de varios residentes de la ciudad de Veracruz que cuando menos tienen dos rasgos en común: la amistad y el interés por la creación artística y la vida cultural de nuestra ciudad.
Aunque La Ventana es una revista cultural, es una revista miscelánica pues en ella encontramos creación literaria (poesía y cuento, fundamentalmente), análisis y crítica cultural, información cultural, chismes sociales (por cierto muy bien contados y con mucho saber porteño), caricaturas y en la medida en que los recursos técnicos lo permiten, obra plástica y fotografía.
Ahora quiero apuntar rápidamente algunos elementos que definen el perfil de la nueva época de La Ventana.
1 Aunque parece que contradigo al nombre, La Ventana Cerrada es una publicación abierta y sobre todo plural. En ella nos enteramos de los criterios y puntos de vista de los colaboradores acerca de la cida cultural de Veracruz (de la ciudad y del estado), así como de las discrepancias con otras formas de entender el quehacer cultural, sobre todo los del centro, de la capital de la república, pues.
2 La Ventana sigue siendo el único órgano informativo cultural y además muestra seriedad y constancia, lo que hace más difícil la tarea informativa (aunque parezca lo contrario) y aumenta enormidades el compromiso con los lectores.
3 La Ventana es una galería de escritores jóvenes. Es una instancia de publicación y de creación literaria lo que la convierte en un promotor del diálogo entre iguales.
4 La Ventana Cerrada es una revista de análisis y por tanto de discusión.
5 La Ventana Cerrada es una revista preocupada por mostrar las nuevas manifestaciones del arte y la cultura, por tanto, es un órgano de difusión.
6 La Ventana Cerrada es una revista de información local (lo que la convierte en un medio necesario al mostrar que la vida cultural porteña sí da nota, sólo hay que pensar un poco en eso que se llama cultura, señores periodistas), pero que se preocupa también por el contexto cultural estatal, nacional e internacional.
7 La Ventana también se encarga de recordarnos que el presente le debe mucho al pasado, por tanto, es una revista que estimula la conciencia histórica.
8 La Ventana Cerrada es una revista independiente.
Para que no crean que nada más vine a echarle porras a los amigos, ahora quiero apuntar algunos detalles que no me agradan de La Ventana. Empiezo.
1 Quizá sea un lector harto exigente o bastante tradicional pero extraño los folios en las páginas. ¿El diseñador no podría dejar un espacio en la mancha tipográfica para permitir la entrada de los humildes folios?
2 También me sorprende mucho la elasticidad de la revista, aclaro la elasticidad, no la pluralidad, pues el número que me entregó hoy, 23 de agosto [de 1996], Jaime Velázquez, tiene cuatro páginas y el anterior se revienta ¡doce!
3 Aunque en alguna ocasión ya lo comenté a Jaime Velázquez, y él me explicó, vuelvo a lo mismo: el directorio de La Ventana Cerrada es ambiguo al no marcar claramente quiénes son los editores y quiénes los colaboradores.
4 La Ventana es una publicación que debe llegar a más manos y ojos, a mi parecer su distribución sigue siendo doméstica. Sería bueno que los editores y colaboradores piensen en cómo hacer llegar más ejemplares a nuevos lectores, La Ventana lo merece.

Sólo me queda hacer público mi deseo para que esta nueva época aparezca sin interrupciones, pues a mi parecer La Ventana ya tiene bien ganado su lugar en el espacio cultural de nuestra ciudad. Ojalá los lectores tengamos la oportunidad de descifrar la forma de abrir La Ventana Cerrada por un largo, pero muy largo tiempo.

*Texto publicado en el número doble 712-72, 28 de agosto-4 de septiembre de 1996, de La Ventana Cerrada. Lo damos a conocer con motivo del vigésimo aniversario de la aparición del número 1 de La Ventana Cerrada, Ciudad de Veracruz, México.