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lunes, 22 de diciembre de 2014

RAFAEL TOVAR CONCEDE UNA EXTRAÑA ENTREVISTA


Publicado en facebook.com/Pc-sur Veracruz
Hace 6 horas
Una extraña entrevista (¿por qué, para qué?, quizás para tener un balance del año y de los dos años del gobierno federal), la que publicó Alida Piñón en El Universal, sección Cultura, el jueves 18 de diciembre, con Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo para la Cultura y las Artes.
Tovar dice que su administración ha tenido que “subsanar los pendientes del pasado gobierno”, el de Felipe Calderón, en esa institución, dejados por Consuelo Sáizar, e incluso por Sari Bermúdez en la construcción de la llamada Megabiblioteca en el gobierno de Vicente Fox, ambos y ambas del Partido Acción Nacional.
En esa biblioteca el Conaculta de Tovar quitó goteras e impermeabilizó, lo que costó 2 millones 500 mil pesos. Y que está pendiente allí un jardín botánico y una cafetería.
En el Centro Cultural Elena Garro, en Coyoacán, D.F., hace falta tapar goteras y algo que tiene que ver con un elevador. En la página en Internet se da como cerrado.
En la Ciudadela, Centro Histórico de la Ciudad de México, faltan obras como la hemeroteca, el fondo reservado, etcétera (así lo transcribe Alida Piñón; ¿qué es un fondo reservado?), por un monto de 108 millones de pesos.
En el Centro de la Imagen hizo falta un nuevo proyecto de ampliación, el que tenían tenía fallas.
En la Cineteca los baños son insuficientes y los pasillos, estrechos en casos de emergencia.
Tovar aseguró que no habrá más adquisiciones de bibliotecas personales, excepto en casos excepcionales, y que están en proceso las compras de la biblioteca de José Luis Martínez y la de Salvador Elizondo. Pero “le interesa —reporta la entrevistadora— adquirir acervos personales y digitalizarlos para que estén a la disposición de investigadores”.
“¿Usted cree que todo esto es agradable para mí? —responde a un cuestionamiento de Piñón—. En 2013 y 2014 hemos dedicado recursos para cubrir adeudos de 2012 (Calderón-Bermúdez), y ha avanzado, dice Tovar, en su proyecto cultural, que incluye una Agenda Digital y “presume” —palabra de Alida— de una librería virtual con más de 125 mil títulos accesibles a compradores e incluye descargas gratuitas.
Es necesario preguntarse cómo es que personas que pueden gastar grandes cantidades de dinero no pueden pensar en gastar menos, e incluso en no gastar. También podrían pensar que el Distrito Federal no es todo el país, donde también debe haber goteras y baños insuficientes en instalaciones de Conaculta. Y el medio que publica la entrevista, que presume de universal, se da por bien servido con una nota dirigida a capitalinos.
En su momento criticamos la construcción de la “megabiblioteca”, de seguro pueden criticarse otros gastos de Consuelo Sáizar, y por más que digamos no podemos evitar ver en la actitud de presidentes y directivos de oficinas de gobierno (¡mármol en el Instituto Veracruzano de Cultura!) la sicología de cualquier comprador: tengo-gasto, y si no tengo compro con tarjeta de crédito. El de atrás paga.
Es de suponer que el criterio administrativo que sigue operando en las oficinas de gobierno es elaborar planes obesos para obtener más dinero anual y luego hacer ajustes y hacer menos, o dejar incompletas las obras emprendidas. Si un año todo cuadra, ingresos-egresos, es inevitable pensar que puede haber menos gasto y no que el siguiente año se darán prisa para gastar más.
Pero lo fácil es pensar que es un error gastar menos, porque al año siguiente será más difícil obtener más, porque las estructuras que aprueban el dinero son distintas a las que lo ejercen y nadie sabe bien a bien qué es necesario y qué puede esperar. Y a nadie se le ocurre ahorrar, eso no está considerado.
Un ejemplo, la elaboración de un presupuesto anual de todo el aparato de gobierno federal es un trabajo inhumano, se llenan casillas, se inventan gastos posibles, se hacen proyectos. ¿Quién sabe a ciencia cierta cuántas cajas de grapas va a usar durante doce meses? Y algo peor, cómo evitar gastos: ¿es realmente necesario un jardín botánico en una biblioteca? ¿No bastan unas macetas con plantitas de sombra en algunos espacios? No gastar es como exponerse a ser calificado de inútil. Gobernar es gastar es una premisa falsa.
Lo malo empieza en la campaña política. Se habla de generalidades que suenan bien y nadie querría agregar a su discurso la siguiente frase: “Habrá cajas de grapas en cantidad tal, que sobrarán y tendrán que regresarlas según un inventario de fin de ejercicio”. Incluso, nadie dice los nombres de las personas destinadas a las oficinas de gobierno porque sería contraproducente: el que quiere ser jefe me cae bien pero propone a un subjefe (sujeto) insoportable, ¿por quién voto, por el jefe sí y por el sujeto no?, y peor: la persona propuesta para gastar millones viene de un trabajo en el que gastaba apenas miles (Sáizar), ¿sabrá evitar la locura de poder gastar a manos llenas en megabibliotecas, jardines, etc., si su jefe ya le dijo que sí? Total, debería poderse votar por la gente a la que quiere colocar el que será jefe, nada más para que no esté desempleado.
Mientras ocurren costumbres diferentes, por lo pronto contamos con la entrevista de Alida Piñón: Con una capacidad de maniobra reducida, “se han hecho muchísimas cosas”.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL PRIMERO DE MAYO / RAFAEL DIEZ GARELLI


En el Veracruz de mi niñez, en los tempranos años 50 del siglo pasado, los días primero de mayo eran muy emocionantes, no porque sucedieran cosas extraordinarias  sino porque estaban revestidos de una atmósfera especial. En primer término, no había clases. Iniciaban así los días festivos del mes de mayo que se prolongaban con el 5, el 10 y el 15.
Pero lo principal es que no trabajaba ¡NADIE! porque la prohibición de laborar era rigurosa. No sólo los  comercios estaban obligados a cerrar  sino también los servicios, de tal manera que no había transporte público, ni cines ni restaurantes. Únicamente se permitían algunas corridas de los autobuses foráneos y las normales del ferrocarril (que entonces era el principal medio de transporte de pasajeros). Incluso se rumoraba que en algunas poblaciones, brigadas de sindicalistas recorrían las calles en busca de violadores de la prohibición a los que aplicaban castigos ejemplares mientras las autoridades se hacían de la vista gorda.
El 30 de abril ya era el día del niño, pero a lo más te daban un dulce o un refresco en la escuela al salir a recreo y la jornada continuaba como siempre. Pero al volver a casa se empezaba a sentir el ambiente especial porque los adultos hacían planes para el día siguiente.
Como el mercado no abriría, la noche anterior permanecía funcionando hasta las doce de la noche y aunque sólo sería por un día el cierre, las amas de casa lo invadían y hacían compras como si fuera a permanecer clausurado un mes.
Lo mismo sucedía con las tiendas, desde los ultramarinos de pretensiones (como La Sevillana, que estaba en la avenida Independencia) hasta el más humilde tendajón de cuadra, permanecían en funcionamiento hasta la sacramental medianoche, perfectamente surtidos y despachando a una clientela previsora de la escasez del día siguiente. Ni aún de “tapadillo” los comerciantes se atrevían a abrir.
Este trasiego de gente comerciando hasta altas horas de la noche era inusual y emocionante. Además, con la perspectiva del feriado, las familias prolongaban la tertulia nocturna de plática afuera de las casas en sillones, sillas y mecedoras y mientras los adultos platicaban los niños jugábamos en la calle.
El descanso total del día primero llevó a las familias a la decisión de que la mejor manera de afrontarlo era ir de excursión, para lo cual la familia extensa  (abuelos, tíos, primos, compadres, etc. entre más, mejor) alquilaba un autobús urbano (único día que no trabajaban, pero sí se les permitía las contrataciones privadas) para trasladarse desde muy temprano a las siguientes opciones:
La más favorecida era la de Medellín de Bravo para pasar el día a la orilla del río,  visitar las huertas y acarrear mangos, tantos que siempre acababan por pudrirse. Se llevaba un copioso cargamento de comida y bebida, sillas plegables, toldos, hamacas, hieleras y toda clase de adminículos (por si llegaran a ofrecerse) que más que una excursión parecía un migración del antiguo oeste. Dada la popularidad de  esta opción, Medellín llegó a ser insuficiente así que la gente acabó por desparramarse  desde El Tejar hasta Jamapa.
Los clasemedieros de pretensiones emprendían el viaje en auto hacia Puente Nacional; también temprano porque  sus iguales xalapeños hacían lo mismo y entonces había una carrera entre costeños y arribeños para ver quién copaba antes las instalaciones del balneario y empujaba a los otros a la incómoda ribera del río.
Los que andaban más cortos de recursos se dirigían a Mocambo y aunque la pasaran muy bien no hacían alarde de su excursión porque era  a un lugar habitual de los domingos.
Los más exóticos tomaban el tren mañanero hacia La Antigua o Atoyac, que eran paseos bonitos pero no se tenía la seguridad sobre la hora del regreso, pues la única forma de llegar ahí era un ferrocarril que no se caracterizaba por su puntualidad. Así que había familias que  regresaron de madrugada o tuvieron que pasar la noche en la estación.
Los muy audaces se trasladaban a sitios más lejanos como Alvarado o Tlacotalpan, pero no eran muchos lo que hacían esto.
Los menos favorecidos sólo iban a bañarse a las playas de Regatas, Villa del  Mar o playa Norte y volvían a casa  para comer.
Y al final de todo, había familias a las que sus escasos recursos o su falta de entusiasmo determinaba que no iban a ninguna parte, pero eso sí se reunían a comer en el patio de una casa, con montañas de antojitos y muchos cartones de cerveza.
Al caer la tarde, los viajeros de regreso saturaban las carreteras y el tráfico lento aumentaba las molestias de los indigestados, de los beodos y de los accidentados porque mínimo se regresaba con raspones en las extremidades.
Los que no habían salido procuraban recuperar algo de normalidad trasladando la reunión del patio a la banqueta y cortando el flujo de bebida, motivo más que suficiente para que los asistentes comenzaran a disgregarse.
Así que el día festivo terminaba muy temprano, con la gente agotada y llena de malestares. Casi nadie tenía ganas ni capacidad de cenar y sólo se comentaban brevemente los zafarranchos ocurridos en el desfile obrero (multitudinario, obligatorio bajo amenaza de descuento y presidido por las autoridades) y de los accidentes carreteros (también infaltables, porque hasta los choferes le entraban a la bebida).
Con el transcurso de los años se fueron aflojando las restricciones y las familias fueron ganando en recursos económicos y en sofisticación.
Se permitió que los servicios funcionaran (en cuanto concluía el sacrosanto desfile obrero); después que lo hicieran los comercios y  finalmente el que quisiera, con la salvedad que había que pagar al triple el salario de los trabajadores, lo que sigue siendo un gran incentivo para que muchos patrones prefieran festejar el día del trabajo.

Las opciones del feriado murieron por su sencillez y obviedad. Primeramente fueron calificadas de aburridas y  la adjetivación fue progresando hasta que finalmente el epíteto “nacas” les dio el tiro de gracia. Y el emocionante primero de mayo, pasó a ser una fecha más al desaparecer el ritual solemne y festivo que lo caracterizaba.

lunes, 8 de diciembre de 2014

POEMAS DE DICIEMBRE / LUCY ORTIZ

DESDE VANCOUVER,CANADÁ

CANTO AL AMOR

Aun cuando pase el tiempo tu recuerdo vive,
en el calor de los años, bebiéndose la distancia,
el polen de tu ausencia germina en mis lágrimas,
en la luz de mi universo, cuando mis ojos te extrañan,
el color de la esperanza une nuestro sentir,
en la vida cotidiana,
el beso se hizo fuerte porque así se fundió el hierro
junto al amor de mi pueblo.
MI buen compañero, hombre, esperanza del mañana,
sin pretensiones vanas, sin escoria que te manche,
hombre, palabra eterna. Mi querido amigo,
tu voz candente en mi alma arde,
si hice de tu boca la cárcel de mis besos.
Tormentas de lluvia tu risa me inspira,
los ojos del cielo expanden miradas,
se desprenden las hojas opacas amarillas,
descansan sentadas y suelen caídas,
y la lejanía de cuerpos queridos
parece distancia pero están unidos,
como dos cordones de un solo ombligo

LA JUSTICIA

Qué injusta es la justicia,
te hablé con palabra clara
tú, me golpeaste la cara,
segaste mi voluntad.
Te puse a la luz mis manos
encendidas de dolor
Supliqué desesperada
que escucharas mi verdad
ensanchaste tu espada
cortaste mi dignidad.
Es injusta la justicia,
la justicia no va a llegar;
la capturó el egoísmo,
la estranguló la maldad,
quedó hundida la justicia,
hundida en la iniquidad.
La tienen encarcelada bajo
juramento eterno, un juramento
de muerte a la humanidad.

NO HE PECADO

No es perdón lo que te pido
no he pecado,
si en mi alma solo existe
el calor de tu cariño.
Abrázame
como a un pájaro herido
dame tu miel por siempre
te lo pido.
No me dejes en el umbral
de este tormento,
acomódame en el valle de
tu pecho, inclúyeme
en la dicha de esperarte
eternamente.
Quiero ser el cáliz de tu vida
el mismo pajarito
que abrazabas
y guardaste con ternura
en tu mirada.

PRÉSTAME TU CORAZÓN

Préstame tu corazón
para habitarlo un momento,
para plantar un jardín, un estigma
en tu cuerpo,
dadme tan solo un lugar
para escribirte muy dentro
que te amo con pasión
y que sientas lo que yo siento.
Préstame tu corazón
para hacer mi habitación
profunda como una herida
y calarte el sentimiento
para que veas nacer
las flores que traigo en el
pensamiento, para plantar
mi universo en tu corazón
muy dentro.

ETERNO AMANTE

Eterno amante mío,
tu cuerpo, alma y tu cariño
es mi luz sagrada, es mi camino.
Guíame hasta tu delirio y
sumérgeme en tu corazón.
Nacedme adulta en tu vida te lo pido.
Eterno amante enamorado,
llévame a tu higuera, dulcifica mi ilusión,
arrástrame contigo hasta la última gota,
envuelta en tu cariño,
cántame tus oraciones con la humedad
de tu transpiración.
Para no pedirte nada, hazme sentir por
ti el temblor de mis extremos.
Invítame a tu cielo, en un abstracto sueño
dime que eres mi amante y yo tu dueña.

EXPLORANDO TU X

Dime por favor Dios primitivo
dónde encontrar el valor
para decirle que tránsito por sus veredas,
que tambaleante va mi pensamiento
en la gruta interminable del delirio,
explorando cada palmo de su huerto,
escondidas en exóticos perfumes,
los que disfruto cuando lo pienso desnudo
en un sauna de calores naturales,
en un recipiente de amor y de cariño.
Qué impacto percibo cuando le veo,
en una imagen proyectada por mi psiquis.
¡Oh Dios…! ayúdame a que muera esta mentira
convierte en realidad tanta dulzura,
no me dejes arrastrando esta piel que me delata
que me atardece en otra piel que no es la mía.
Dádmelo hoy por favor please te lo pido,
que mis poros transpiran por los suyos,
que no se olvide de escribirme dos palabras
que incluya la promesa de querernos
sin horario, sin dudas, sin medida.

HORAS SIN DESTINO

Escuchando los vagos pasos
de las horas que deambulan tristes,
el andar de los minutos sin espera,
que se llenan de cansancio hastío.
Y busco sin buscar la única salida,
es una sombra lenta que de mí se apropia,
se mezcla entre cenizas que ella misma deja,
de un sentimiento que se abrasa,
con la efímera tibieza de tu nombre
que te llama con mil nombres,
y al callarte se intensiva como siempre.
Espío por la rendija de la duda,
la esperanza que no he perdido ni un instante,
escucho los sonidos de tus manos
que palpas la materia de pulir cariño,
para seguir ignorando que existo en la recta
prohibida de la vida.
Escucho el viento que se desliga del cielo,
vuela rápido hacia un mundo arborescente,
que le espera con sus gastadas quejas.
Más allá existe algo…Es un ombligo perfecto,
que anuda a dos cuerpos aún sin que lo sepan,
traza el cerebro humano y me envuelve,
me anuda en el deseo de quererte.

MÁS ALLÁ

Auscultaré tu cuerpo con mis manos,
mis labios y mi sentido, cercenaré la distancia
con el fin de descubrir tu verbo,
pararé el reloj del tiempo para poder
en tu eternidad quedarme.
Construiré mi destino en un sueño
ausente, entre quimeras vencidas
Jamás imaginadas, para que no hayan
aventuras, cimentaré nuestro futuro
entre eslabones y estalactitas, filtradas
por mis arterias o mis venas,
para que mueran las penas
y prevalezca el amor.
En la lejanía de tus deseados besos
que no conozco ni adivino,
volcaré mi mundo, mi razón y mi destino
y en la eufórica intimidad, haremos entre los dos
un fuego ardiente genial y clandestino.

ETERNO AMANTE

Eterno amante mío,
tu cuerpo, alma y tu cariño
es mi luz sagrada, es mi camino.
Guíame hasta tu delirio y
sumérgeme en tu corazón.
Nacedme adulta en tu vida te lo pido.
Eterno amante enamorado,
llévame a tu higuera, dulcifica mi ilusión,
arrástrame contigo hasta la última gota,
envuelta en tu cariño,
cántame tus oraciones con la humedad
de tu transpiración.
Para no pedirte nada, hazme sentir por
ti el temblor de mis extremos.
Invítame a tu cielo, en un abstracto sueño
dime que eres mi amante y yo tu dueña.

MAESTRO

No hay sombra que oscurezca tu presencia.
Te conocí, cruda raíz de primavera,
me diste tu luz, cual espejo a la imagen que admira,
al abrir el cristal de la ventana de tu página, Neruda.
Mordiendo mi dolor te oí partir con tu árbol encantado,
hermosas hojas se quedaron prendidas en mi lirio,
barriendo mis lágrimas con el dorso de mi herida,
sofocando sollozos creí ocultar mi pena.
¡Maestro Neruda…!
Tus hijos; voces tibias de aroma clandestino.
Navega en la vida, cual espíritu errante, tu doctrina.
Amigo de noches claras; hermoso camino,
tu sombra tras mi sombra; tu mano tras mi mano,
tu voz, en mi voz se esconde para acusar al tirano.
¡Neruda…! Tú:
mi primera clase clandestina,
vi tu rostro amigo mío,
tu boina negra se quedó encendida
en mi perfume y luchamos juntos
hasta hacer amor de torturas,
gritos y protestas, viniste conmigo
hasta el calabozo, sufriste a mi lado,
no me abandonaste, estuve contigo:
¡tu mano es mi mano! En mi sueño abstracto
estuvimos juntos en la gesta heroica,
hicimos historia de cruento escalofrió.
Junto a ti mi hermano, querido Neruda.

MORIR

Voy a morir para eso soy materia,
se dirá en la acera, en el andamio;
¿es verdad que murió pobre poeta?
sin pensar que es la única manera
de volver abrazar a mis ancestros.
Moriré, en mi ausencia os invito
a continuar la dulce melodía,
a decir verdad en la poesía
que es amor en fruto de justicia.
Denunciar el dolor en cada verso
es seguir recordando a mis hermanos,
a mi padre aborigen ‘‘Indio Aquino”.
Moriré para ir al infinito,
aquietando del todo mis andares
a encontrarme contigo azul maestro,
mi ancestro Martí Farabundo,
mi hermano querido, Roque Dalton.
Dejaré mis llaves en tu frente.
Mi sombra sigilosa estará presente,
la consigna de mi voz: una tormenta.
Y mi lanza, tú la conoces,
es un claro grito de epicentro
por la justicia, látigo proletario.
Principio del formulario

EL BESO

Cuando pones tus labios
suavemente por mis labios,
mi temor se desvanece, tu orden percibo,
me dejas suspirando de amor, una caricia
en el renglón de mi libro.
Cuando besas el renglón de mi libreta,
tu color espectral se asoma a la vida
de la tinta en el tintero, a la luz de la boca
lánguida, de mi humilde lapicero.
Tu color esparce un canto hermoso,
la versátil realidad del solitario,
tus labios lánguidos y puros
de amor sincero, mi humilde lapicero.
Cuando besas cansado el renglón de
una hoja marchita, no reprochas
que te abusan inocente, si tus besos
son epígrafes de esperanza
cuando dejas una firma de confianza
en el talón del cuaderno de la vida.
Si mereces este verso inspirado
en tu silencio, de servil y humilde lapicero,
yo les pido a mis queridos compañeros
que me pongan una firma cuando muera
con los lánguidos labios de un humilde lapicero

domingo, 7 de diciembre de 2014

COLONIA ROMA, D.F., 1972

Páginas 34 a 36 de la novela inconclusa “Sitio de piedra”, que escribí en 1972, sin poder desprenderme de las rondas policiacas posteriores a los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971.

[Es de noche y dos personajes salen del cine.]

… ve los tubos junto a los surcos que se deslizan a lo largo de las banquetas enlodadas, unos botes llenos de estopa y petróleo conservan la llama que advierte a los automovilistas que no hay paso. La calle está barricada con trincheras. Azul y rojo: biú, biú, biú. Las casas del barrio estudiantil apagan temprano las luces de sus entradas. Son antiguas casas del afrancesado tiempo del dictador, grandes y lóbregas: altas puertas, escaleras rechinantes, enrejadas ventanas, espantosos desvanes… Sus furtivas luces se adivinan detrás de las cortinas: la reverberación isócrona del televisor, la entumecida neón del restirador, el amarillento foco sobre la página de la revista o el libro, y por allá, imperceptible dentro del cuarto, el rojizo resplandor de los bulbos del radio. Azul y rojo: biú, biú, biú. La calle es un intestino donde corretean rabiosas ratas, los ñangos perros, los pensativos Kemein y Maisi sienten el aire fustigando los cuerpos y soltando los olores pegados en las paredes. Azul. Al llegar a la calle Zacatecas se acaban las zanjas, allí escuchan un grito de mujer y Kemein jala a Maisi contra la cortina de fierro de una tlapalería. Rojo. Enfrente, viniendo de la calle Jalapa, corre una muchacha. Biú, biú, biú. Se detiene en las puertas y golpea con los puños y grita. Azul. La patrulla la sigue despacio. Rojo. Cuando está cerca de ella un policía abre la puerta y está por bajarse cuando ella lo ve y cruza la calle. Rojo. Cae y del bolso salen monedas que chocan en el pavimento. Biú, biú, biú. Una voz potente, unas botas negras, un cráneo de casco, un rifle de insaciables balas. O un falo de cabrón, pensó Kemein después de dar vuelta en la calle Tonalá, al detenerse casi en la esquina de la calle Querétaro. El paisa de los tacos acaba de cerrar su puesto ambulante y lo va empujando. Kemein reprendía a Maisi, le dice que se guarde las lágrimas para otra ocasión, para cuando estuviera en la cama. Pero Maisi tenía demasiado apachurrada la respiración, parecía que el pelo, embrollado por el aire, la estrangulaba, adherido a su cuello por el sudor de la carrera. Una punzada se le clavó en el cerebro al oír las palabras de Kemein: la rabia se convertiría en una simple repulsión de mal dormir que fácilmente se quitaría mordiendo la almohada, como si solamente hubiera visto matar a un perro, o como si fuera una mujer embarazada que ve destazar un pollo en el mercado, como sentir un odio sin razón contra el carnicero, como si no fuera capaz de otra cosa más que de impresionarse y llorar como niña chiquita. Sea, pero Maisi no podía apartar de sus ojos las estridencias de los dos colores que giraban en el techo de la patrulla: rojo y azul, rojo y azul, y su pavorosa voz de silbido: biú, biú, biú incrustándose en los vidroios, en las rejas, en los postes, en los árboles y en su cara. Maisi sufría con pavor estar en la calle, temía toparse de improviso con la muerte. Los sonidos de lejanos camiones aumentaban y Maisi creía que se acercaban y unos hombres sacaban de sus cisternas gasolina y rociaban las casas y luego de otros camiones descendían hombres con lanzallamas y, cuando la gente, asfixiada por el humo, salía horrorizaba a la calle, allí mismo la rostizaban. Kemein le dijo que lo peor de todo era que la gente estaba roncando como piedra, y los tontos, los dejados, los noctívagos, los desunidos hombres andaban en la calle con pedante autosuficiencia. Puro muerto, unos, dormidos, no se imaginan lo que sucede en una ciudad de policías; otros, abandonados en las calles por nosotros y nosotros por ellos… Maisi se estremeció y buscó refugio en Kemein, sus sollozos le mojaban el suéter. Kemein, desembocando su abatimiento en cólera, le dijo: no seas pendeja, ¿de qué te sirve llorar. Maisi por fin habló: ¡no me digas así! Se zafó del cuerpo que la tenía abrazada y entró en el edificio, amarillo y gris, de cinco pisos, donde vivía Kemein.

DESFIGUROS DE ENRIQUE KRAUZE EN LA FIL GUADALAJARA

[Nota. Al día siguiente de la redacción y publicación en Facebook del artículo que sigue, El País dio a conocer un libro: “¡En qué estaría yo pensando!”, que lleva el subtítulo “30 periodistas de El País explican sus peores fallos”, 4 de diciembre. Es de reconocer la importancia de esta acción, un primer paso ejemplar en la dirección correcta.]

Hace falta una oficina que se encargue de multar a los entrevistados o colaboradores de periódicos que mientan o que den pistas falsas o fraudulentas a los lectores, también debería haber una modalidad de seguros que proteja a los dueños y directivos de los periódicos por incluir informaciones dañinas. Habría una gran excepción: los políticos, ya que es sabido que su trabajo consiste en abusar de la imprecisión del lenguaje y en ser malabaristas de palabras que suenan bien y que no dicen nada. Gran solución ha sido abrir una sección de comentarios de los lectores en algunos periódicos y la apertura de un cubículo para el defensor del televidente en algún canal. Mientras mejora la relación medio-lector, los afectados seguiremos quejándonos en balde, sin poder enviar sugerencias como sería esta: “Ahórrenos la publicación de una entrevista con el señor fulano de tal”. O, “cuidado con los mitómanos”.

Varias personas intervienen en la publicación de una noticia, el encargado de agregarla en el periódico y darle un lugar, el diseñador, etc. Ayer El País publicó una nota de Verónica Calderón con el señor Enrique Krauze, que andaba por la Feria del Libro de Guadalajara. Pero, ¿fue ella la que escribió el encabezado: “Krauze: ‘Decir que Octavio Paz era de derechas es una barbaridad’.” ¿Fue ella la que redactó una pequeña entrada para atraer a los lectores: “El historiador y escritor reivindica la figura del único Premio Nobel de Literatura mexicano en el centenario de su nacimiento”. ¿Ella destacó entre párrafos lo siguiente: “Paz quería un diálogo con la izquierda, lo pidió siempre y se murió pidiéndolo”? Yo creo que eso lo hizo un encargado de la redacción, un editor.
Según Calderón, Krauze dijo que Paz “se puso sobre los hombros una tarea que se antoja titánica: sumergirse en la psicología del mexicano e intentar descifrarla. El resultado es El laberinto de la soledad, un ensayo meticuloso, doloroso, fascinante y majestuoso.”
En México sabemos que Paz no fue el iniciador de esta labor y que no fue el único. Antes que él hubo otros escritores iniciadores y que hicieron aportaciones, más de veinte años antes que Paz. Lo que sí puede decirse es que el ensayo de Paz es el más conocido, el más leído, y que a ello ha contribuido el quehacer de Paz como poeta, comentarista político y de artes plásticas, director de dos revistas: Plural y Vuelta. Tan es sabido, que Verónica Calderón en su transcripción de la conferencia de Krauze anotó que éste dijo: [la psicología del mexicano] es “un campo minado del que muy pocos han conseguido salir indemnes. Y que ninguno ha descifrado con la maestría de Paz”. En ese “muy pocos” y en ese “ninguno” están los autores que han escrito sobre el mismo tema, antes y después del ensayo de Paz. Yo agregaría que todos, incluso Paz, han contribuido a “descifrar” algo que en esencia es indescifrable pues no se han usado con rigor las herramientas que hoy tienen a su disposición antropólogos, sociólogos y otros académicos. Además, hay que recordar que la formación de Paz fue la de un abogado y que muchas de sus afirmaciones son más poesía que ciencia.

Cito un párrafo, que evidencia que no es fácil sintetizar una conferencia:

“Krauze también dejó claro que Paz ‘siempre votó socialista’ y que le horrorizaba el American Way of Life. Que, “a diferencia de Mario Vargas Llosa”, era un liberal en las ideas sociales (libertades en ideas y políticas), pero que fue siempre un crítico contra el capitalismo salvaje. Pese a que los críticos de Paz enfatizan su cercanía con los Gobiernos priistas al final de sus días, que aplicaron en México feroces políticas económicas neoliberales, mancha su figura.” [sic]

En México el voto es secreto y además no importa. ¿Qué quiere decir Krauze con la frase “votó socialista”, acompañada de un siempre, como si setenta años hubiera habido un partido que representara la vía socialista. El Partido Comunista, en los años 30, 40, era clandestino, no estaba en las boletas electorales. Hubo varios partidos que estuvieron a la izquierda del Partido Acción Nacional (PAN).
¿”Siempre fue un crítico del capitalismo salvaje”? No. Simpatizó con los republicanos españoles, estuvo en España en un Congreso de Escritores Antifascistas, fue amigo de Pablo Neruda, con quien tuvo diferencias y nunca volvió a hablar. Escribió en Los Ángeles su ensayo El laberinto… cuando trabajó con el primer gobierno civil postrevolucionario, el de Miguel Alemán Valdés, donde es posible que haya estado del lado izquierdo del Presidente pero no tanto como la gente del Partido Comunista.
Aquí hay que intercalar el viaje a la Unión Soviética que hizo André Gide y que estudió a fondo en un libro Alberto Ruy Sánchez. Gide regresó horrorizado de la URSS y sonó la alarma: estaba muy mal lo que pasaba allá. Paz entonces se alejó más de la izquierda. Cuando Paz se cansó de escribir sobre la URSS, volteó la pluma para criticar el capitalismo.  
El acercamiento de Paz al PAN ocurrió con la ayuda de Enrique Krauze, que fungió como intermediario. No es verdad que “los críticos de Paz enfatizan su cercanía con los Gobiernos priistas al final de sus días”. Paz se acercó al PAN, aceptó su ayuda, pero no cortó sus relaciones con los gobernantes priístas.
Debido al incendio en el departamento-biblioteca de Paz, éste se trasladó a Coyoacán, a una casa que le facilitó un presidente priísta. La frase “donde vivía” es imprecisa, debe decirse “donde terminó su vida”. A él le gustaba vivir en un departamento en la calle Guadalquivir, casi esquina con Paseo de la Reforma, y debido al incendio tuvo que mudarse a Coyoacán, donde murió.
Krauze estuvo en medio de la ruptura de la amistad de Fuentes y Paz, al publicar en una revista de Estados Unidos una recensión crítica contra Fuentes y que publicó también en Vuelta. Fuentes no perdonó a Paz que permitiera tal cosa en una revista que debe haber considerado como su propia casa. El episodio importa para señalar que Fuentes, que tampoco fue de izquierda, estaba más cerca de este lado que Paz, que cada vez estaba más del lado de la derecha panista.
Finalmente, decir que Paz “buscó el debate con el otro de manera incansable, “y que murió buscándolo y se le ninguneó”, que “Paz era de derechas es una barbaridad” y que Paz “lo que quería era un diálogo con la izquierda, lo pidió siempre y se murió pidiéndolo”, son imprecisiones, lamentables en un historiador. Sí buscaba el debate, pero la mayoría de los que podían haberlo aceptado estaban del lado izquierdo, en cualquiera de sus puntos, más cerca o más lejos de Paz. Que eso era “ninguneo, puede ser, pero el propio Paz lo practicó en su revista, y seguro que Krauze lo hace actualmente en su revista, para mantenerla libre de impurezas. Es patético decir que Paz murió pidiendo un diálogo con la izquierda, que siempre lo pidió. Paz no buscó a Neruda. Neruda no buscó a Paz. No creo que Paz se haya enfermado por el fin de esa amistad y de ninguna otra que podamos recordar. A Paz le gustaba polemizar, discutió con Carlos Monsiváis en la revista Proceso. Jorge Aguilar Mora escribió un libro criticando ideas de Paz. Tarcisio Herrera Zapién criticó el estudio de Paz sobre Sor Juana. En fin, pudo haber temas más importantes que discutir que las opiniones políticas de Paz.

Y no es una barbaridad decir que Paz viajó de la izquierda de su juventud a la derecha de sus incesantes ataques a la revolución cubana, de su perdón a Luis Echeverría Álvarez, en su madurez, de su apoyo al panismo en su vejez.