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domingo, 20 de noviembre de 2011

LAM / CONFERENCIA DE ADELAIDA DE JUAN

Adelaida de Juan habló de Wilfredo Lam el viernes pasado: Cuba en Veracruz. Nunca hay tiempo para decir todo lo que se sabe y al final de una conferencia se levantan los que preguntan y las respuestas pueden extenderse como una serie infinita de conferencias. Con Adelaida de Juan no ocurrió así. Ella fue mesurada, breve y las dudas irán desvaneciéndose al integrar los datos de lo que faltó.

Lam está, como Kahlo, en la antología del Surrealismo que escribió Breton, a quien deslumbró América, como era de esperar, pues venía de sitios de tonos pastel del Impresionismo, del gris de los tejados campestres franceses. Los collages surrealistas no se distinguieron por el colorido y Picasso está en el capítulo del Cubismo, en los libros sobre las vanguardias de las décadas iniciales del siglo XX y, claro, en los hallazgos de África, que estaba padeciendo un atroz saqueo, no sólo de marfil y diamantes, también de la imaginación.
                Lam estuvo en España, se fue a Francia, donde murió en 1982. En Cuba, en uno de sus regresos, descubrió, en los años cuarenta, que su país natal (ver Aimé Césaire, 1913-2008: Cahier d’un retour au pays natal, 1939) tenía mucho que ofrecer.
                La crítica e historiadora de arte recorrió la obra de Lam mostrando cuadros relevantes y, como el Gernica de Picasso, que estuvo en Nueva York mientras en España no había garantías para su cuidado, hay un cuadro de Lam que fue comprado por un enviado del Museo de Arte Moderno de Nueva York, La jungla, de 1943. Allá permanece.
                Picasso, dijo Adelaida de Juan, llevó a Lam al Museo del Hombre en París, a fines de los años treinta. Así que, muerta la esposa de Lam, muerto su hijo por las tropas de Franco, Lam pintó una silla donde colocó una jarra con “vegetación”, como dijo la conferenciante. El siguiente paso permitió que Lam encontrara su camino. Aparecen entonces otros nombres, Alejo Carpentier, el Caribe. De Juan amplió el territorio de Lam al hablar de Haití, de las Antillas caribeñas .
De ascendencia china por su padre, indígena por su madre, europeizado, cubano, Lam le da imagen a la región del Caribe.
                Adelaida de Juan, presentada por Ivonne Moreno, se detiene con gozo al recordar cómo Lam trasladó el Salón de Mayo de París a Cuba y cómo pintores y poetas hicieron un mural colectivo, una espiral, caracol partido, en una noche que contó con la compañía de las bailarinas del Tropicana.
                Entonces ya habían cesado los tambores que acompañaban a inscribirse a las candidatas a reinas del Carnaval y hubiéramos podido quedarnos horas oyendo las respuestas (vivencias despertadas) de nuestra vecina cubana. (Foto de De Juan, EcuRed.)


Adelaida de Juan concedió el mérito del estudio de Lam y su obra a Fernando Ortiz (1881-1969), autor de Wilfredo Lam y su obra vista a través de significados críticos, La Habana, 1950.
Más datos, bibliografía y fotos del extraordinario estudioso, de seguro poco divulgado y leído en México, en la Fundación Fernando Ortiz.

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