Vistas de página en total
martes, 4 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
FÉLIX GRANDE VISITA A ORY
Ayer releí los Apuntes sobre poesía española de posguerra
(Taurus, 1970), de Félix Grande (1937-2014), una manera de pensar que el tiempo
del poeta sigue presente. Una nota inicial avisa que los apuntes fueron
publicados con el título “1939. Poesía en castellano. 1969”, en el número
catorce, extraordinario, de Cuadernos
para el Diálogo, una revisión de treinta años de literatura, en mayo de
1969. Aclara el autor que en abril de 1965 escribió esos apuntes para una
conferencia: “consulté libros, recuerdos y amigos” —dice y agrega— que “el
texto es una refundición y actualización”.
Son setenta páginas y unos apéndices. Me propuse enlistar los nombres de
los poetas que recordó y agregarles fechas de nacimiento, fechas de ediciones
de sus libros, para ver mejor qué pasó en esos años. Félix Grande estudia lo
que ocurrió después de 1945.
En la página 21 una nota al pie me dirigió al primero de
los apéndices, en la página 79: “Carlos, Carlos…” (Carlos Edmundo de Ory,
1923-2010) Y dados los días recientes, las muertes de Juan Gelman, José Emilio
Pacheco y el mismo Félix Grande, comparto aquí algunas líneas que tratan
precisamente de la muerte.
“España vivía una posguerra dilatada. Nuestra cultura, en
ese tiempo, tiene pocas rendijas. (…) Oculta su debilidad bajo aseveraciones y
anatemas. Toda mi generación se ha lamentado de haber vivido la infancia
durante aquellos años: si hubiéramos sido adolescentes, el trauma no habría
sido menor.”
“… aquel ágora sombrío. No culpo a nadie: era una
situación. Reconocer en la imaginación y el enfebrecimiento y el temblor y la
risa algo que veinticinco años más tarde buscarían muchos jóvenes desengañados
—o afortunados— y resueltos a respetar de verdad la grandeza de la poesía, era
algo notoriamente complicado en el extenuado Madrid de mil novecientos cuarenta
y cinco.”
“Nuestra posguerra no quiso —tal vez quepa decir: no
pudo— integrar aquella risa solar, ni aquella tristeza lúdica y boreal” [se
refiere a De Ory]. La posguerra y Ory fueron intrusos el uno para el otro.”
En septiembre de 1966, Félix Grande visitó a Ory en Francia
[¿en Thézy-Glimont, Picardía, donde murió Ory?; Grande también estuvo en
Austerlitz].
“Poco antes de regresar visito a Ory y le cuento esos
días. Me mira con piedad. Él dice que el cansancio hace inocentes a los
hombres: no sé si lo discuto, lo lamento, lo aplaudo. Ory tiene ojeras
históricas. Algo después de ese año se separará de su esposa. Tal vez está ya
en él sonando esa separación, como la carcoma en la puerta. Salimos a la
calle.”
Ory lee un titular en un periódico, “con letras enormes,
informa de una muerte ofensiva”.
“Al leer, Ory se queda pálido. Se apoya contra una pared.
Llora uno o dos minutos. Luego seguimos caminando. ‘Mi vida está señalada por
los cadáveres.’ No digo nada.” (…) ‘Desde hace años la muerte no me deja en
paz.’ Sigo callado. ‘Se me mueren todos.’ Se aprieta los ojos con los dedos.
‘Los años. Qué animales extraños.’ Siento el deseo de volver a mi casa, tocar a
mi mujer, mirar dormir a mi hija –y sigo en silencio. Ory continúa viviendo en
voz alta: ‘Cada año tengo más frío.’ Es el veintiocho de septiembre. Hace unas
horas ha muerto alguien que mencionan los titulares. Junto a esas letras negras
y vanamente gigantescas, una fotografía de André Breton.” (1896-1966)
Ory entonces tenía cuarenta
y tres años. Y de vuelta a nuestro 2014, qué puedo hacer, yo y quienes sientan
lo mismo, sino aumentar un enojo que ya se vuelve permanente, porque “la muerte
no me deja en paz”, “se me mueren todos”, y sentir más frío en este invierno en
Veracruz que unos días ha marcado 11° en los aparatos, nada para quienes viven
en regiones nevadas.
domingo, 2 de febrero de 2014
PARTI - DOS, JAIME VELÁZQUEZ
Lo que hacen y dejan
de hacer los gobiernos mexicanos es mucho y poco, además, ocultan y dicen lo
que no es, exageran y no cumplen, tienen miedo y fracasan sin remedio ¿cada
seis años? —con constancia—, frente a las multitudes que los miran, de cerca y
de lejos. Esta es una conclusión a la que se llega con la lectura del libro de
Sara Sefchovich, País de mentiras
(2008, 2ª. reimpr. ampliada 2013), título impreciso, como decir “me divertí
como enano”. Agrego que, a pesar de todo, algo han hecho, algo va quedando de
lo que hacen.
En
el acercamiento que hace al tema “cultura” (diez páginas de 434 de letra
pequeña –el libro tiene setenta páginas de notas–, de la 204 a la 214), los
historiadores coincidirán con la autora en que, en los años recientes, cuatro
periodos de seis años, ha habido un desencuentro grave entre lo que está disponible,
la oferta que hacen los gobernantes y los consumidores, y reconocerán que ha
habido encuentros felices por sectores y en cantidades reducidas, lo que
debería llevarnos a averiguar lo invertido en exhibiciones, conciertos,
educación artística y muchas más actividades, para enojarnos por lo costoso que
han sido. Lo peor es que la mayor parte de esta problemática, de políticas e
inversiones en infraestructura y mantenimiento, es ajena al arte, a los
artistas en sentido estricto, y al cultivo de sus propias tradiciones, que provienen
de muy diferentes sitios, con muy diversos dineros disponibles. La mayoría
tiene que pedir “frías”.
Hubo
un tiempo, hace ochenta años, poco más, en que parecía justificada la
intervención del Estado en asuntos artísticos, en un país que salía de una
guerra y que podía cambiar. Lo que siguió es que los gobernantes que ha habido
toman posesión, le rinden tributo a lo instituido y luego desaparecen de la
vida pública. No pueden concebir que hayan sido más humanos sus antecesores.
Los gobernantes van a hacer lo que puedan, atenderán emergencias y tendrán
ocurrencias —como levantar una torre inútil en Paseo de la Reforma—, y seguirán
viviendo equivocados, desatinados. Sobre lo instituido se acostumbraron a
imponer “cosas nuevas” en espera que fueran mejores que las ya hechas, bien o
mal, cuando seguía de lado la realidad, palabra equívoca para nombrar todo lo
que hace al margen de las “cosas nuevas oficiales”.
ARTE
En México vemos
películas de Estados Unidos o telenovelas; en ambos casos no tenemos
información para discernir por qué sí o por qué no ver una opción u otra, de
manera que la oferta queda reducida a una: frente al cine y la televisión elegimos
lo que haya. No sabemos estar en dos sitios ni ver dos canales al mismo tiempo,
así que alternamos una mala película en cine el fin de semana, varias malas
películas en televisión los demás días y uno que otro programa, cada vez menos.
La
política de diversos gobiernos ha implicado terceros canales, televisión
pública no muy bien vista: ¿quién puede partirse en tres? Lo que ocurre es que
ha habido espacios vacíos que fueron ocupados por buenos negociantes de Estados
Unidos. (Recuerdo postales: actrices de cine de EU a la venta en las papelerías,
donde no estaban Dolores, ni María, etc.) Aun espacios ocupados en revistas
femeninas, antes y ahora, entre anuncios y fotos de ropa de temporada, que se
muestran simpáticos con noticias de qué hacen y dejan de hacer las estrellas de
Hollywood.
Los
responsables de las políticas culturales están impedidos de ofrecer soluciones
audaces porque su autoridad es muy marginal, son más bien inspectores pasivos y
no ejecutivos admirables. Y no son empresarios. ¿Qué gobernante le va pedir a
los dueños de canales de TV que pasen o no una película, que incluyan un nuevo
documental importante, pero aburrido, y no una película en blanco y negro de
hace medio siglo?
Son
efectos del mercado libre. Concluyeron que tendrían un canal, lo tuvieron y lo
vendieron. Que tendría que fundarse un canal cultural. Lo hicieron. No son
competencia. Igual no lo fue años atrás el canal del IPN, no lo es el de la
UNAM, tampoco el del gobierno de Veracruz, que los suscritos a la empresa Sky
no vemos en el plan básico.
Creo que lo primero
que deberían hacer los especialistas es separar cultura y arte. La cultura está
en las casas, en las escuelas y en las calles. Sin remedio. Dos adolescentes
platican en un restaurante y hablan igual que los mexicanos de clase media alta
que eran adolescentes estudiantes hace veinte años en la misma ciudad. Y lo
mejor, sus opiniones son algo conocido; no se les ocurre hablar de los jóvenes
chinos, por decir, lo afirmo sin saber si los chinos (o los hoy activos
coreanos con música en el aire) tratan los temas de su vida personal como lo
hacen los mexicanos. Una investigación sociológica revelaría que, a pesar del
mercado invadido por Estados Unidos, seguimos pensamos y vemos la vida de una
manera propia y que en gran parte todavía es inédita.
Unir educación y
cultura en oficinas de gobierno es inútil, igual que decir turismo y cultura.
Los especialistas podrían encargarse de elaborar documentos a favor de que
desaparezca esa palabra, reconsiderar el nombre de, por ejemplo, la
Subdirección de Educación e Investigación Artística, que está en ¿Conaculta,
Inba? (¿Así se vuelven empleados los artistas? ¿Son teóricos los que trabajan
allí? ¿Qué investigan?)
En
los años treinta, con la denominación de Bellas Artes, el INBA, los fundadores estuvieron
mejor orientados, aunque... Era un instituto, bien; nacional, mal (era difícil atender
el país completo y nunca han podido hacerlo); que administraría dinero, como
fuera, siempre escaso; para las artes bellas, malo, porque hay arte “horrible”
(o no; hay que recordar a los que dijeron que las figuras de Orozco eran
“monigotes”; estaban equivocados pero dieron quehacer. Releer a Umberto Eco).
Una
vez eliminado ese problema (basta con decir educación, palabra abarcadora que
alude a una gran Secretaría, con la que tienen para entretenerse, con dos
sindicatos que van a la zaga de los tiempos, y hablar de política cultural es
enojoso, es difícil encontrar coincidencias entre los cientos de empleados de
antes y hoy, sin voz ni voto quienes no tienen un proyecto propio que tenga que
ver con ¿cultura?, ¿arte?), y ver si pueden aumentar el tiempo dedicado a la enseñanza
artística (sobre todo para formar consumidores, no todos serán artistas)
desentendernos de qué hace la gente, si ve televisión plagada de anuncios
mientras sigue cuidando sus tradiciones, aunque desconozca sus orígenes y
significados históricos (preguntar en el Inah), porque siempre tendrá una razón
para sus celebraciones, lo que no le pasa con la TV o el cine, que es un mundo
aparte, ficticio, como es comprensible, o irreal en sus programas de “noticias”.
Y seguiremos sin entender los criterios de las tiendas de telas, sin saber los
nombres de los diseñadores de… Lo que me hace pensar en la Escuela de Diseño,
donde se puede aprender diseño de muebles, de objetos, de textiles. Y hay que
considerar gastronomía junto con cerámica, ebanistería, esmaltes, estampado,
joyería, orfebrería, metales, vitrales… En definitiva, esto es educativo. Son
oficios, algo podrá ser arte.
Quedará
entonces descubierto el asunto principal que por las páginas de Sefchovich
sobrevuela, la administración del arte (dinero público aplicado ¿con mentiras?).
Los gobiernos tienen instalaciones que cuidar, escuelas que mantener, concursos
y premios que promover. Y se va el dinero. Lo esencial, creo yo, es que haya un
banco para artistas y no un productor de espectáculos (fallidos, ya lo dije,
como los de la televisión llamada cultural, con pobreza para hacer más
atractivas sus emisiones —estoy pensando en el programa Noticias 22, que medio
informa de lo que se hace en el país—, canales que llenan su horario con
materiales importados). A menudo están dedicados a coordinar a quienes solicitan
en préstamo o alquiler sus instalaciones. Un banco haría que lo invertido por
los gobiernos en arte fuera recuperable, pues la evaluación de los riesgos de
inversión habría sido realizada por profesionales, no por artistas. Y quizás
pueda disponerse de una cartera de fondos perdidos, para apoyar a quienes sabemos
que van perder dinero, por no ser bello su arte, para que no protesten, para
que tengan su fiestecita.
En
el país que ahora somos, ¿cómo atraer al consumidor de arte? Por medios educativos,
primero, y por medios publicitarios después. Hay que tomar en cuenta que la
gente prefiere asistir a sus propias fiestas y a espectáculos “seguros”, con
actores conocidos, por ejemplo, músicos de fama internacional a quienes no
podrían dejar de ver, según dicen. El arte es otro mundo y no es para todo
mundo.
En el tema de la
literatura los gobernantes suelen perderse. Las bibliotecas son responsabilidad
del sector educativo, ¿promueven los nuevos libros que reciben? Los libros son
negocio (no siempre) de editores privados, independientes siempre, a menos que
hagan convenios con los gobernantes. (Los libros de texto “oficiales” hasta en
el nombre fallan, son libros escolares y son parte del costal educativo.) El
arte debe enfrentarse a sus pérdidas y ganancias, igual que abrir una taquería
o construir un hotel. Igual que abrir canales de televisión para que haya
competidores.
Parte
del lío es que algunos gobernantes no saben que la literatura es un arte.
Entonces el Inba agregó a su nombre “y Literatura” y algo ha hecho (recuerdo la
Semana de Bellas Artes, a cargo de un
novelista que prefirió irse a trabajar a Estados Unidos; se incluía en los
periódicos habituales). Una novela es tan bella como un cuadro. Pero, si el
afán es ayudar (podemos ignorar sus motivos), que sigan haciendo concursos para
repartir dinero. Sería preferible que no invadieran el terreno de los editores,
a pesar de la excepción que puede ser el Fondo de Cultura Económica, aunque desconozcamos
las cifras de lo invertido y lo recuperado: ¿ha sido un buen negocio para los
gobiernos?
Por
último, ¿quién lee y quién no? ¿Por qué? ¿Por falta de educación, por falta de
dinero, por falta de libros, de librerías? La falta de lectores puede deberse a
esta época, que no favorece la lectura —si estamos en el cine y frente a la TV—.
Como sea, es una enfermedad que rebasa las fronteras y todo el mundo tiene el
reto de conservar y aumentar la lectura: ¿leer en una tablet da la sensación de que no estás traicionanado a la TV? Además,
en México no hay libros de otros países y no hay libros mexicanos en otros
países. El mercado de las películas está dominado por Estados Unidos (“las
distribuidoras transnacionales controlan el 80% del mercado mexicano, con lo
que obtienen las mejores fechas (y salas) para los productos estadounidenses y
dejan las peores para las cintas mexicanas, razón por la cual éstas no alcanzan
a recuperar su inversión”, reclama Sefchovich, pp. 207-208 ). El de los libros está
dominado por España. Y está el peligro de empresas como Amazon (ver lo que está
ocurriendo en Francia). Los autores mexicanos que no han probado el papel se
están dirigiéndose a Internet y son ahora editores.
En
esto, los gobiernos están totalmente limitados y así están bien. Pueden revisar
las tarifas, inspeccionar el estado de las instalaciones donde habrá gente (no
sólo teatros, también salones de fiestas); no hacer películas, pero financiar a
los productores, seguir ahorrando el pago de los enormes aparatos de publicidad,
distribución, exhibición que usa Estados Unidos.
Los
gobiernos no son exitosos en la publicación de libros (son paternalistas en algunas
colecciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) ¿Ah, si
tuviéramos cifras: costo de producción, lugares y tiempos de venta, regalías a
los autores, beneficios a los libreros. Pago de bodegas. No. No. No. El tema de
la literatura es difícil, a menos que eliminemos el diabólico invento de
Gutenberg y digamos: vendo el único ejemplar de mi novela en 30 mil pesos, lo que
un coleccionista pagaría por un cuadro. Esta novela podría prestarse para su exhibición
en bienales internacionales. La literatura es arte y no debe regalarse en las
estaciones del Metro del D.F., ni prestarse en taxis, dejaríamos de reclamar a
los amigos que devuelvan los ejemplares “prestados”. No, amigo, te lo vendo. Y
las salas de lectura que usen libros de segunda mano.
Y
falta decir algo de música, danza, teatro, ¡arquitectura!
sábado, 1 de febrero de 2014
GRANADA, CAPITAL UNIVERSAL DE LA POESÍA
En el más
brillante altar de las Bellas Artes se encuentra la poesía. Las emociones
contenidas del ser humano conforme se expresan en versos y poemarios dignifican
el alma de la humanidad. La ciudad de Granada edificada bajo el patrocinio de
la civilización musulmana creó desde muy antiguo una sagrada alianza entre la
arquitectura y la diosa Naturaleza. Este equilibrio redundó en el alma de sus
moradores donde elevados desde la mística islámica profundizaron en las redes
enclaustradas de los sentimientos hasta alcanzar el zénit de un humanismo
civilizador con una poesía destinada al alma humana.
Sin el
potente faro de la belleza como corona de una ciudad edificada para el mayor
placer de sus habitantes, Granada, aporta poetas inmortales al mundo desde que se
asienta en la Historia en primera persona. Poetas andalusíes como Ibn
Al Jatib, Ibn Zamrak o Ibn Al Yayyab, escriben sus versos en epigráficos
paneles repartidos entre los más bellos salones regios de la Ciudad
Prohibida de la Alhambra. La poesía andalusí, emiral y califal
ya tenía en Granada casa en donde expresarse.
Los
Reinos de Taifas enlazan el alma de Oriente con Occidente precisamente aquí en
Granada, la última capital del último Al Ándalus, una urbe donde la poesía
imbuida de la mística de Ibn Al Arabi se va a fundir con la nueva civilización
occidental tras su incorporación en 1492 con la mística cristiana a través de
Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. El humanismo hispánico rebosante
en aportaciones poéticas de sensibilidades áulicas sigue cristalizando en
Granada y la ciudad continúa su senda poética con Pedro Soto de Rojas en su
Albayzín recóndito tanto como en su día lo era el inquieto poeta Abu Nuwas por
la ciudad gemela de Granada en Oriente: Damasco.
Granada,
un capricho en la Historia de la Humanidad, continuará
aportándole a la misma en un goteo de Fuente de Lágrimas con poetas
intermitentes y certeros donde evalúan en sus versos “el sentir” los
sentimientos que enlazan el "yo siento" con todos los demás sentidos
y huellas que construyen la patria emocional del ser humano con independencia
de su procedencia, cultura o creencia. Y ya el torrente de Federico García
Lorca alambicado de un sentimiento global donde la poesía es también un
servicio a la pureza del alma misma le deja al mundo su mejor joya poética que
no es otra que Granada.
La
posible declaración de Granada como Capital Universal de la Poesía la
observamos como un justo intento para que este nombramiento universal le haga
justicia a la historia sentimental de la Humanidad que se atesora en
esta vieja urbe donde sus reyes acudían -hace mil años atrás- como un ciudadano
más al respetuoso entierro de sus poetas. La poesía y Granada son los
exponentes de una universalidad extensa y que abraza todos los continentes no
sólo por su cultura e historia, sino sobre todo lo demás, por el más elevado de
los sentimientos magnos: la poesía como arma capaz de transformar la realidad
emocional de las personas que conviven con nosotros en este planeta. Por todo
ello nos sumamos a que esta declaración universal pueda serlo.
Tomás de
Villanueva de los Infantes Navarro-Aparicio
Alto Comisario
PROYECTO CULTURAL SUR-VERACRUZ
coordinacion@proyectoculturalsur.net
Date: Tue, 28 Jan 2014 19:45:08 -0500
Queridas Compañeras, queridos compañeros
Date: Tue, 28 Jan 2014 19:45:08 -0500
Queridas Compañeras, queridos compañeros
Desde Granada, la
Compañera Ivonne, de SUR Granada, nos envía esta nota. Les ruego atención y
apoyo de cada uno de los SURes.
Yo mismo estoy escribiendo mi nota de apoyo, el mismo será, por dos razones, entre miles que se pueden dar.
Una es que con esta declaración se avanza un paso más en el reconocimiento al poeta asesinado por el fascismo Federico García Lorca. Faltaría aclarar quienes fueron sus asesinos y que la justicia haga su tarea.
La otra razón es que con este reconocimiento se valora el aporte de los Árabes, una de cuyas presencias la podemos admirar todavía en La Alhambra.
Entiendo además que reconocer a Granada como Capital Universal de la Poesía no desmerece otras joyas universales y obliga a las autoridades de la ciudad a ser consecuentes con este nombramiento.
Un abrazo
Tito Alvarado
Yo mismo estoy escribiendo mi nota de apoyo, el mismo será, por dos razones, entre miles que se pueden dar.
Una es que con esta declaración se avanza un paso más en el reconocimiento al poeta asesinado por el fascismo Federico García Lorca. Faltaría aclarar quienes fueron sus asesinos y que la justicia haga su tarea.
La otra razón es que con este reconocimiento se valora el aporte de los Árabes, una de cuyas presencias la podemos admirar todavía en La Alhambra.
Entiendo además que reconocer a Granada como Capital Universal de la Poesía no desmerece otras joyas universales y obliga a las autoridades de la ciudad a ser consecuentes con este nombramiento.
Un abrazo
Tito Alvarado
Estimad@s Señoras y Señores
Saludamos atentamente
y en referencia al posible nombramiento de GRANADA CAPITAL UNIVERSAL
DE LA POESÍA, solicitamos para la inclusión de los créditos de su
Festival, Movimiento, Asociación, Agrupación, Empresa Cultural, Centro
Educativo o Academia, nos envié en papel membrete, con su ADHESIÓN
COMO COLECTIVO, describiendo el número de Miembros (sólo
número y países: por ejemplo, Estados Unidos: 57, Rep. Dominicana 45,
China, 60, etc. y TOTAL.) que estén adscritos a su Institución, incluyendo
la fecha, lugar, cargo, con sello y/o firma, a fin de entregar dicha
documentación a las Autoridades de Granada junto a las adhesiones individuales. La
entrega se realizará próximamente, por lo que les rogamos su amable
colaboración. Esto les supondrá un REGISTRO DE SU ENTIDAD en los archivos
municipales, que a su vez serán trasladados a la UNESCO. Se adjunta convocatoria
con ejemplo. Cordialmente reiteramos nuestro saludo.
La Alta Comisaría de Caligrafía
Artística
de la Real Chancilleria del Reino de
España
Gabinete de Comunicación
Agradece su amable colaboración para el
nombramiento de
Granada Capital Universal de la Poesía
ARTURO ORTEGA, POEMA
Aridez / basura / sequías
inundaciones / desperdicios / arroyuelos de aguas negras
son ahora vivencias transversales porque el destino nos alcanzó.
Estamos g-l-o-b-a-l-i-z-a-d-o-s
y toda naturaleza en sintonía para evitar el shock del cambio
climático
porque la ciudad
la región más transparente de este valle
es un muladar de coches buscando estacionamiento en el mínimo
asfalto
de esta metrópoli
Es el registro mortecino y silencioso en el rostro de los
transeúntes
hace calor y las partículas de ozono corroen la piel como insectos
carroñeros
porque todo es algarabía / desorden
es el caos de la gente que se traga su tiempo
que va de prisa / que hay premura / que caray
La vida así (no es ese cristal pulcro y diáfano / esa línea
continua de los horas)
se vuelve una telaraña de acontecimientos / desconcierto /
anarquía
La suciedad es luz otoñal en el hueco de los edificios
y mis pasos avanzan en el aire turbio de la tarde.
Arturo Ortega, Monterrey, Nuevo León (1954). 19 bajo cero y van dos (vol. colectivo, Liberta-Sumaria, 1979, 1982). Cicatriz que reclamo (Fonca, 1995). Poemas y colaboraciones suyas han aparecido en revistas y publicaciones del país y del extranjero.
ARTURO ORTEGA, POEMA
No es la soledad
sino su vacío lo que nos duele
no es la noche
sino su misterio que sarcoma las entrañas
Llano amor tan mío
yace en el vacío
Es el vacío como un malestar de sueños rotos
es el día que amortaja las horas
en su ciclo sin retorno
Es el vacío pero también es el corazón
abrazando tu silencio
desolado fluye
lento muy lento
en su caída
Ya no amor tan mío
yace en el vacío
Son las manos torpes trazando tu sonrisa
La llovizna que cae de mis ojos
y a media tarde
es el crepúsculo que se escapa con las aves
los recuerdos que afloran
como nido de peces de colores
Es el aliento apenas el aliento
soplo de vida
migaja de un cuerpo y su delirio
Llano amor tan mío
yace en el vacío.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)





