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miércoles, 1 de febrero de 2012
VENTA EN EL EX TORREMAR, FRENTE A PLAZA AMÉRICAS
Un hotel que hace treinta años fue el mejor en el puerto de Veracruz (ubicado en el municipio conurbado de Boca del Río) cierra sus puertas para transformarse en extensión de una zona comercial, así que puso a la venta todo tipo de objetos, desde regaderas y jaboneras hasta espejos y cuadros. Es curioso, se están construyendo hoteles nuevos cuando parece que en promedio anual los hoteles del puerto sólo se ocupan en un cincuenta por ciento, por falta de una adecuada promoción turística. Y bien, el paseo de los compradores será más largo y esperamos que también sea afectivo. Empezarán a olvidarse las vivencias de los que allí desayunaron, comieron, festejaron algo: los porteños y los boqueños, más que los turistas que llegaban a dormitar alrededor de la alberca, lejos del auténtico Veracruz.
MVS: MONO BLANCO RAJA DE SHOW FALSO
Hubo, años atrás, una fiesta patronal en Tlacotalpan. Por la intervención de quienes inflan fiestas, ha venido deteriorándose la fiesta de la virgen de la Candelaria e incluso opinan los defensores de los animales, para que no haya "torturas" de ganado que se lleva a través del río Papaloapan.
Entrevistado por José López Castillo en el noticiero de mediodía de ayer de MVS, Gilberto Gutiérrez, director del grupo Mono Blanco, dijo que desde hace diez años, por la intervención de Rafael Arias Hernández, entonces director del Instituto Veracruzano de cultura, se va venido expropiando esa fiesta tradicional. La fiesta que empieza hoy tiene como invitados a Francisco Céspedes, a Pablo Milanés y a Yuri, entre otros.
Lo auténtico no es comercial, lo comercial será más costoso y no irá más gente, porque es entre semana. Los fandangos son fiestas de los vecinos. Hay fandangos en los que se dan duelos de decimistas. Los demás, son turistas, llevan sus cámaras y entienden poco. Revalorar la Fiesta de la Candelaria es imperativo. La gente de Tlacotalpan que vive en el puerto de Veracruz podría ir si tuvieran un permiso especial. Lo demás, sobra.
Entrevistado por José López Castillo en el noticiero de mediodía de ayer de MVS, Gilberto Gutiérrez, director del grupo Mono Blanco, dijo que desde hace diez años, por la intervención de Rafael Arias Hernández, entonces director del Instituto Veracruzano de cultura, se va venido expropiando esa fiesta tradicional. La fiesta que empieza hoy tiene como invitados a Francisco Céspedes, a Pablo Milanés y a Yuri, entre otros.
Lo auténtico no es comercial, lo comercial será más costoso y no irá más gente, porque es entre semana. Los fandangos son fiestas de los vecinos. Hay fandangos en los que se dan duelos de decimistas. Los demás, son turistas, llevan sus cámaras y entienden poco. Revalorar la Fiesta de la Candelaria es imperativo. La gente de Tlacotalpan que vive en el puerto de Veracruz podría ir si tuvieran un permiso especial. Lo demás, sobra.
La Bienal Internacional del Cartel en México
presentará en su Galería Wíktor Gòrka
la exposición
Sangre, humor y lágrimas
Ilustración en carteles de cine mexicano,
1971-1990
Luis Carreño, Leopoldo Mendoza, Kiki, F. Cerezo, entre otros autores.
Inauguración jueves 16 de Febrero 19.30 hrs.
Abierta hasta el sábado 10 de marzo 2012 / martes a sábado de 9 a 18 hrs.
Los invitamos cordialmente a que nos acompañen.
Fernando de Jesús Corona 19. A media cuadra del Parque los Berros
8 17 51 85 / galeria.wiktor.gorka@gmail.com
MOVIMIENTO CIUDADANO / “Manantial en la Arena” Xalapa Ver.
presentará en su Galería Wíktor Gòrka
la exposición
Sangre, humor y lágrimas
Ilustración en carteles de cine mexicano,
1971-1990
Luis Carreño, Leopoldo Mendoza, Kiki, F. Cerezo, entre otros autores.
Inauguración jueves 16 de Febrero 19.30 hrs.
Abierta hasta el sábado 10 de marzo 2012 / martes a sábado de 9 a 18 hrs.
Los invitamos cordialmente a que nos acompañen.
Fernando de Jesús Corona 19. A media cuadra del Parque los Berros
8 17 51 85 / galeria.wiktor.gorka@gmail.com
MOVIMIENTO CIUDADANO / “Manantial en la Arena” Xalapa Ver.
SÁNCHEZ ROBAYNA Y LAS TRADUCCIONES / RICARDO MARTÍNEZ
Toda antología, en efecto, entraña el riesgo de ser una selección subjetiva. Ahora bien, ¿acaso ‘riesgo’ y ‘subjetividad’ no forman parte de la mejor historia de la literatura? A la vez, digamos que este libro ha de considerarse más una selección de poetas –una versión al castellano de poetas modernos- que una antología al uso, aun teniendo, implícitamente, para el lector, la condición de tal.
Como lector me parece un libro sumamente interesante por lo que tiene de aporte, de conocimiento, de la obra de tantos poetas que han escrito en lenguas distintas al español y que ahora nos llegan gracias a la encomiable (y muy meritoria estilísticamente) labor llevada a cabo por el Taller de traducción literaria ubicado y ejerciente en la Universidad de La laguna -¡Ay, la universidad donde aprendí mis primeros versos!- bajo la coordinación del también poeta Sánchez Robayna.
En este libro tan cuidadosamente editado encontrará el lector una selecta gavilla de poetas que ya han dejado huella duradera con su obra: desde Wordsworth a Zagajewski, pasando por Jaccottet, Haroldo de Campos o el propio recién nominado Nobel, el sueco Tranströmer. Y de entre tan alta nómina es tan difícil como tentador el elegir algunos versos.
Me atrevo, no obstante, a llamar la atención sobre algunos:
“Hay algo junto al agua que no quiere mostrársenos,/ algún hecho oprobioso, algún secreto de la luz que cae en lo profundo,/ algún motivo de tristeza que desea ocultarse”, del poeta Mark Strand, no muy difundido entre nosotros.
O bien, los del reciente Nobel, en esa muestra de inocencia inteligente, introspectiva, cuando escribe:
“El ladrido de un perro, en jeroglífico,/ pintado sobre el aire del jardín”.
Tal vez, en fin, la seca trascendencia que resalta Allen Tate:
“Con su lengua absorta a través del sigilo,/ vigía de la tumba, que nos incluye a todos”.
Un lujo editorial para el lector sensible, sin duda (y todo lector lo es por el hecho de su dedicación), enriquecido con el epílogo de ese extraordinario poeta, vivo aún por fortuna, que es Bonnefoy, quien, después de reflexionar acerca del difícil ejercicio de traducir poesía, concluye con un pensamiento ecuánime:
“La traducción es, así, mucho más que un nuevo texto: es un lugar de confluencia, la indicación de un camino”.
Pues sea: en el camino está la vida.
Foto de Andrés Sánchez Robayna, M. O.
martes, 31 de enero de 2012
DAISY MEDEL
Daisy Medel, narradora, fotógrafa, diseñadora. Ficciones en:
http://www.wix.com/marinlazs/deisymedel
http://www.wix.com/marinlazs/deisymedel
EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS, DE CLEMONT / PEPE RODRÍGUEZ
Esta obra de Fernando Clemot (1970, Barcelona) es la segunda que tengo oportunidad de leer después de El golfo de los poetas, también publicada por Barataria. Han bastado estos dos títulos para que pueda afirmar sin ambages que es uno de los mejores autores actuales en castellano. De hecho es, junto con Berta Vias Mahou, el escritor al que más disfruto leyendo.
Déjenme explicar mis razones, que espero que también sean el señuelo para que se adentren en la densa prosa de este magnífico escritor.
"El catalán ha escrito un libro maduro, adulto, áspero como el primer empellón a la botella. Exigente consigo mismo, vierte en la almazara de su composición un vocabulario denso, oleoso, pocas veces sucio, del cual exprime y extrae un rico lenguaje armonioso, ordenado, fabricado con frases largas pero sostenidas y párrafos plenos de reflexiones entrelazadas. Una estructura clásica que, sin embargo, soporta una novela moderna, actual, viva y audaz."
Eso fue lo que se escribió hace dos años de la anterior novela Clemont, cuya reseña publicamos con el mismo fervor que hoy incluimos esta.
Clemot cambia el registro del anterior personaje siendo capaz de sostener malabarísticamente dos tramas a la vez fundidas en una sola historia, la del señor C., narrador en primera persona de sus últimos días en la clínica de cuidados paliativos en la que ingresó esperando a la parca. Por un lado conocemos a tesela el mosaico de su vida, que sin orden ni concierto obedece sólo a los indexados de su memoria que en forma de racimos reflota a la superficie sus recuerdos. Poca felicidad, mucho dolor, mala conciencia, errores varios, son el reflujo ácido que sube por su esófago histórico. En paralelo y ayudado por Bridoso, otro paciente amigo suyo, consigue que algunos doctores y enfermos le cuenten el momento más importante de sus vidas para componer su propio libro de las maravillas, colección de retazos memorísticos que a semejanza de Rustichelo con Marco Polo, el señor C. no ha podido vivir, pero si escribir dictados por sus verdaderos protagonistas.
El día a día de la clínica, las horas muertas que arrastran la barca de la vida de su protagonista hacia la laguna estigia se funden con los brillantes, fugaces, deshonestos y crueles recuerdos de sus semejantes en una trama untuosa, rica a la que el empeño de Clemot por usar todas la palabras del diccionario y su deseo de filosofar sobre los entramados de la memoria confieren un insuperable saber pleno tanto en boca como en nariz y posteriormente estómago que únicamente el fecundo y prolífico lector sabrá disfrutar en su esplendor.
Una vez conseguido todo esto nos espera todavía el reposo de tan rico material cuya plenitud es precisamente la que nos hace disfrutar aún más del manjar literario que Clemont nos ofrece. ¡Enhorabuena, Clemot!
OTROS LIBROS EN: prensa@elplacerdelalectura.com
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