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lunes, 16 de julio de 2012

DE NIETZSCHE


38. LOS EXCLUSIVOS

Si se considera cuán contenida se halla en los jóvenes la fuerza que está deseando estallar, observaremos que carecen de delicadeza y de tacto para decidirse a favor de esta o de la otra causa. Lo que les atrae es el espectáculo del ardor que rodea a una causa, y no la causa en sí misma. Por eso los seductores más sagaces se ingenian en hacerles esperar la explosión, mejor que en convencerles con razones: con argumentos no se conquista a esos barriles de pólvora.

Nietzsche, La gaya ciencia. Libro primero (1882)

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