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martes, 1 de mayo de 2012

REFORMA, MILENIO, EL PAÍS, RTVE

El periódico Reforma entró a la ciudad de México como ejército invasor, al son de rompe y rasga. Se enfrentó al monopolio de la distribución callejera de los medios impresos y puso a repartir sus ejemplares a sus articulistas y uniformó a voceadores contratados por la propia empresa. Llegó del norte, de Monterrey, hermano gemelo de El Norte. ¿Su público? El que gusta de un despliegue de colores, de grandes fotografías, anuncios de marcas caras. Como periodismo no ha sido gran novedad. Conserva una figura de inaccesible (su versión electrónica está reservada a suscriptores). Con menos estridencia, El Universal se renovó y compite con calidad informativa y es accesible en Internet.
            Mientras, El País entró a México ofreciendo unas cuantas noticias locales en un mar de información española. La revista Hola! se puso el traje de edición mexicana y ofreció un escaparate para los ricos de México, que alcanzarían el rango de la aristocracia española de no ser por impedimentos históricos. No son marqueses, duques ni condes peros sus casas y sus poses, sus aspiraciones al estrellato, al rodearse de actrices, actores y cantantes, deportistas famosos, son idénticas. No hay príncipes en México pero los ricos se comportan como si pertenecieran a una realeza, descendientes de Iturbide o de Maximiliano, a saber.
            Televisión Española (RTVE) (hasta estas recientes semanas del gobierno de Rajoy, que la ha tomado de punching bag) y El País en Internet han ido ganando la batalla del público con tecnología de altísima calidad.
            Milenio, como en otra etapa El Sol de México, compitió en el mercado de las provincias con noticias de interés local. En la ciudad de Veracruz dejó de distribuirse por motivos que ignoro. La Jornada tomó el relevo y presentó una alternativa: dos hojas (ocho páginas) con noticias de la región que envuelven el resto de cada edición nacional, producidas en la ciudad de México.
            Y estos meses, en una de las empresas que venden señal de televisión en México dejaron de verse los canales de Azteca, gran reductora de lo posible, junto con Televisa, de lo que debe ser un buen noticiero, cuando tienen a la mano a RTVE, para copiarla, lo que debe haber favorecido al canal de noticias de Milenio.
            Dos expendios de periódicos, los mejor surtidos de la ciudad de Veracruz, el que está a un lado de la ruina del hotel Prendes, en el centro del centro, en la avenida Independencia frente al hotel Veracruz, y el que está en la confluencia de las calles Bolívar, Flores Magón y Juan de Dios Peza, son impresionantes porque ofrecen todos los periódicos que uno quiera, o casi. Periódicos elaborados en la capital de la república disputan los clientes a los cuatro periódicos regionales. Los de edición nacional, que conté hace años, eran tantos que uno podía creer que todo mundo lee periódicos en Veracruz. Lo que ocurre es que se venden unos pocos ejemplares de cada uno, ¿cuántos en total cada día?, y los sobrantes se devuelven.
La tecnología
¿Han bajado las ventas de periódicos de papel? Yo diría que sí. Todos los periódicos pueden ser consultados en Internet. Agrego la más reciente modalidad, http://www.aristeguinoticias.com/, que empezó sus labores hace unos días. Antes abrió brecha un fuerte competidor de la revista semanal Proceso, http://www.reporteíndigo.com/, que deslumbró a los consumidores de noticias por sus propuestas no sólo formales sino de investigación. Un producto más lanzado desde la ciudad de Monterrey.
            Tanto El País y RTVE, como Reporte Índigo, acompañan algunas de sus noticias con videos. En el caso de El País pueden verse artículos de opinión en video, así que uno ve y oye al autor y no tiene que esforzarse en la lectura. Ofrece, además, enlaces con contenidos relacionados y una hemeroteca. Se elige una fecha y un turno y aparecen ediciones anteriores, como si nada. Igual ocurre en RTVE, que ofrece programas y series que se transmitieron hace años.
            En el recorrido del papel a lo digital hubo un cambio muy importante. Las imágenes ocuparon mayor espacio que la escritura. De manera que los encabezados bastaron para que los lectores con poco tiempo disponible sintieran que ya estaban enterados de los temas, a alta velocidad, lo que en realidad no ocurre porque el planeta es inabarcable (como lectores ocupamos más tiempo) y lo que se presenta como global es la punta de una pirámide. Lo universal es poco y lo local queda bajo la arena de las actividades políticas. La información fotográfica aumentó el vacío, al contrario de lo que hacen las caricaturas políticas, que concentran la información, sin la cual serían ilegibles.
                                                                                      Continuará mañana.

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