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miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA POESÍA COLMADA

Colmo, los colmos. Todavía hay estanques en la poesía iberoamericana. Yo recuerdo una cancioncilla del jardín de niños que hablaba de un pez que no podía salir a jugar con el aro de un niño. En esa escuela había una fuente con peces dorados. Luego vendrían las ninfas de Garcilaso. Bueno, es difícil empezar de verdad el siglo XXI.
     Rocío Cerón, Ernesto Lumbreras y Luis Felipe Fabre informan de irregularidades en el III Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines para obra publicada. Un salvadoreño ganó con un libro titulado El estanque colmado.
     Los jurados, una española, Raquel Landeros, una ciudadana de Estados Unidos, Ámbar Past, y el mexicano Eduardo Langagne, le dieron el premio a pesar de que la cláusula 7, inciso a, de la convocatoria prohibe considerar obras premiadas en otros certámenes.
     Y no nada más eso. Sacaron a la ventana los nombres de los concursantes que no ganaron, cuando la costumbre es que las tarjetas de identificación de los participantes sean destruidas, junto con sus trabajos, en cuando se ha decidido un ganador.
     El salvadoreño había ganado un accésit (mención honorífica en concursos escolares, diploma de consolación en algunos pueblos) en el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma: obtuvo tres mil euros y la publicación en la Editorial Visor.
     Cerón, Lumbreras y Fabre exigen que se anule la elección, por respeto a sí mismos y a los demás concursantes. Hay gente que no deja pasar concurso. Langagne ha sido jurado en Veracruz y hemos podido resolver las diferencias amistosamente, en privado. ¿Qué pasó con este Premio Sabines?

Correos de apoyo: rocio_ceron@yahoo.com  (guión bajo entre rocio y ceron)

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