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miércoles, 11 de abril de 2012

PALABRA EN EL MUNDO


PROYECTO CULTURAL SUR-GUANAJUATO

CONVOCATORIA

FORMACIÓN DE NÚCLEOS PCS DE LA REPÚBLICA MEXICANA

OBJETIVO GENERAL

Un Núcleo es un espacio de concentración artística y de sentimientos afines con lo trascendental de la vivencia y la experiencia. El arte como núcleo de cultura es en la medida que se desarrolle y se participe, se cuide y se difunda.
Proyecto Cultural Sur asume la filosofía de la transformación y diálogo con el mundo actual a partir de la conciencia artística, donde toda relación humana debe estar fundada en las perspectivas del arte, de la creación misma, donde todo ser humano tenga derecho a participar del logro más sustancial de su época, el objeto y la convivencia artística.
“Encontrar un mundo sugerido por el arte, ese es el encuentro”.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Invitación al PRIMER CONGRESO NACIONAL DE NÚCLEOS DE PROYECTO CULTURAL SUR/MÉXICO EN LA CIUDAD DE LEÓN Y GUANAJUATO. (MAYO 3, 4 y 5 de 2012)

Invitación al V CONGRESO DE PROYECTO CULTURAL SUR EN LA HABANA CUBA. (MAYO 20 al 24 de 2012)

Participación en la organización del evento anual de PCS PALABRA EN EL MUNDO. (MAYO 12 AL 20 DEL 2012) http://palabraenelmundo.blogspot.com/


CLÁUSULAS DE FORMACIÓN DE NÚCLEOS/SURES

1. Podrá hacer Núcleos/Sures toda persona que sea a fin al Arte y a la Cultura en general y que tenga por principio la creación artística para establecer diálogos entre nuestras sociedades y el mundo en general.

2. La Persona/SUR (de iniciativa) convocará a la vez a un grupo de personas y se les planteará la creación de un Núcleo/Sur (PCS).

3. El Núcleo/Sur se formará bajo la organización clásica de: Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero, y de 3 a 5 Vocales. No requiere ser notariada. El compromiso personal será sustancialmente edificante.

4.  Plan de Desarrollo
a) Trabajar en función de las necesidades, características e intereses locales que concilien el arte en todas sus realizaciones con los distintos discursos de su propia circunstancialidad.

b) Dar y recibir apoyo de los otros Núcleos/Sures tanto nacionales como internacionales.

5. Fechas de Realización

Para la creación de nuevos Núcleos/Sures será desde la aparición de la Convocatoria hasta el día 27 de Abril.
La inscripción al Congreso de Guanajuato se realizará en los siguientes días posteriores a la organización del Núcleo.  Dos Personas/Sures por Núcleo.
Hacer un programa de trabajo local a partir de los postulados de PCS-Internacional (Presentación en Congreso de Guanajuato/León).


                           CASA DE LA CULTURA GUANAJUATO



JORGE ALBERTO GONZÁLEZ RAMÍREZ

TESTIGO CONSTANTE EN IMAGEN

PERIODISMO CULTURAL COMO HISTORIA DE VIDA
Conferencia


SÁBADO 14 DE ABRIL, 20:00 HRS.
Casa Principal, Mario Molina 315, Centro Histórico, Veracruz.

martes, 10 de abril de 2012

NUEVO LIBRO DE EDUARDO GALEANO

Los hijos de los días, lectura en el Teatro Solís,
3 de abril


Foto: Sandro Pereyra, en La diaria.com.uy, 4 abril

Entrevista en http://www.revistaenie.clarin.com/ , por Daniel Viglione, 6 de abril

lunes, 9 de abril de 2012

FREELANDER, DE JERGOVIC / PEPE RODRÍGUEZ

Ahora que se cumplen veinte años del comienzo de la guerra en Bosnia parece más que recomendable hacer un recorrido por la historia de la extinta Yugoslavia desde la ocupación nazi hasta el desencanto actual. Esa es la propuesta de Miljenko Jergovic en Freelander, algo que pudiera parecer agotador y redundante para el lector bien informado pero que en sus manos, en su pluma, se convierte un verdadero deleite gracias a la presentación que nos ofrece. Una historia fresca, con un esplendido y ácido humor, donde saber reírse de uno mismo, de su país y de los vecinos resulta la terapia más sana en vez de las continuas lamentaciones que la mayoría recuerda.
 
El profesor de historia ya jubilado Karlo Adum malvive un cuchitril de Zagreb tras la muerte de su esposa con la única compañía del cartero, de quien ni siquiera sabe su nombre pero que se ha convertido en la única persona con la que habla. La monotonía del letargo final de su vida cambia cuando éste le entrega un telegrama urgente: un tío con el que nunca ha tratado ha fallecido y el abogado le cita en Sarajevo para la lectura del testamento. Sin saber bien las razones se resuelve a arrancar su viejo Volvo –el único lujo que se permitió en su vida comprándolo en los años setenta- para realizar el tortuoso camino hacia su destino tanto real como metafórico.

Con este marco de cirncustancias Jergovic sienta la base de su reconstrucción de la historia de lo que fuera su país. El profesor irá recordando su vida tirando de los enlaces a la memoria que el viaje le propone. Su niñez bajo la ocupación nazi, su madre colaboradora, la llegada de los partisanos y los comunistas, la adaptación al régimen de Tito y el progreso en el ámbito educativo que tuvo. Por otro lado redescubre aquello en lo que se han convertido tanto Croacia como Bosnia donde nadie sabe muy bien quien es extranjero o autóctono pero donde los recelos son tan abundantes que arañan todas las relaciones humanas.

Aplicando anécdotas actuales durante el trayecto con recuerdos inverosímiles del pasado con los que no sabe si sonreír o meter la cabeza bajo tierra, el profesor Karlo Adum realiza un fresco al natural de los setenta últimos años de historia del país que se llamó Yugoslavia. Sin rencores y con una gran capacidad de autocrítica el autor ha creado una obra que todo aquel que quiera erigirse en juez, parte o simplemente informador de lo que allí sucedió debería leer previamente. Al margen de la realidad Freelander resulta una obra muy amena, mordaz y reveladora sobre las carencias del género humano tratadas sin la menor vergüenza. Diviértanse e instrúyanse –si quieren- con este escritor “épico”.

Colaboración de El placer de la lectura

ARTÍCULO EN LA OTRA

No es novedad, fue publicado por La Otra el 15 de marzo, en los días en que este blog estuvo inactivo:

De plagios literarios y poder cultural, Jaime Velázquez

Puede leerse en

www.laotrarevista.com

GUNTER GRASS, PERSONA NON GRATA

Las notas y artículos que ha publicado el periódico español El país sobre el "poema" de Günter Grass, "Lo que hay que decir", pueden leerse en las ediciones siguientes:

4 de abril, traducción del "poema" de Grass por MIguel Sáenz
          La clase política alemana e Israel critican a Günter Grass por su poema
          Poema de un alemán, por José María Ridao
6 de abril, Así mataban los soldados de Hitler, por Jacinto Antón
         Fragmento del reportaje: "En los testimonios se oye a los militares explayarse sobre acciones terriblemente violentas de una gratuidad absoluta, llevadas a cabo en situaciones en las que no estaban sometidos a ningún estrés y cuando no llevaban suficiente tiempo luchando como para haberse librado de la capa de civilización que supuestamente impide cometer actos así. Son ya extremadamente violentos de entrada, sin necesidad de ninguna introducción en la barbarie. Tipos que ni siquiera son especialmente nazis. Es como para perder la fe en el ser humano. “El acto de matar a otros y la violencia extrema pertenecen a la vida cotidiana de quien habla y de sus interlocutores”, señala Welter. “No son nada extraordinario y hablan sobre ello durante horas al igual que hablan de aviones, bombas, ciudades, paisajes y mujeres”.
          Santo, soldado poeta, SS, por Adolfo García Ortega
8 de abril, Israel declara al escritor Günter Grass persona non grata por un poema crítico.

Es muy recomendable el análisis del "poema" que escribe García Ortega y que concluye así:


"A mi modesto modo de ver: Günter Grass ha dado, una vez más, una muestra de exhibicionismo, y me pregunto si no será la enésima cortina de humo sobre su propia historia, cuyo relato, finalmente, ha acabado por creerse."

domingo, 8 de abril de 2012

ANCIANIDAD DE GÜNTER GRASS / JAIME VELÁZQUEZ

Este artículo fue publicado en el periódico Imagen de Veracruz bajo el título "Cebollazos: de la cocina a las librerías", en 2007, y recogido en el libro Alegre el marinero, Colección Bicentenario-Centenario, Conaculta, Ivec, 2010, páginas 37 a 41. Sobre los días que siguieron a la posguerra en Alemania recomiendo la primera novela de Mario Puzo, La arena sucia, de 1955. Y, claro, los artículos que han estado saliendo estos días en los periódicos contra Grass. Siempre quiso ser poeta, no hay duda, pero a los 85 años de edad ya no hay remedio, además de las dificultades del subgénero "poesía política".

A los ochenta años, Günter Grass parece gozar de excelente memoria, y trata de desplegarla, aunque no dice cuánto tiempo lo llevó escribir su más reciente libro, Pelando la cebolla (Alfaguara, 2007), traducida por el premiado Miguel Sáenz y por Grita Loebsack (445 págs.): el peor título que se haya visto en el planeta, memorias más o menos noveladas, con las que celebra alrededor de seis décadas de escritura.
            Pelando la cebolla es un libro de memorias que funciona como novela y que es mejor que algunos otros libros más germánicos de Grass, como el ambicioso y fallido Mi siglo, en el que el “mi” es rotundo, es de él, para él y no para los lectores. Pelando la cebolla sigue varios carriles: recuerda la juventud atolondrada de Grass como soldado de Hitler, más que engañado, sonámbulo; es una guía de lectura de la célebre novela El tambor de hojalata, que nos revela los elementos de realidad que le sirvieron de base al narrador; es un currículum como escultor y dibujante, quien además empezó su carrera literaria escribiendo obras de teatro y poemas; es un repertorio de procedimientos que le dieron éxito pero que hoy sólo le permiten avanzar con cierta fluidez; es un mapa urbano y de carreteras de una Alemania destruida, y un poco de Italia y Francia; es una escasa panorámica de su familia (hijos y nietos), antecedida por algunos retratos de los padres, la hermana y algunas mujeres; es también la revelación de que el papa actual pasó parecidas situaciones de peligro y hambre como un soldado más de Hitler, quizás algo que el Vaticano quisiera no recordar; finalmente, es una colección de retratos de gente y artistas alemanes de los años cuarenta.
            El deseo de ordenar los recuerdos lleva a Grass a privilegiar episodios de los que es sobreviviente, con lo que adelgaza el antes y el después de la guerra: es un libro de guerra y de disculpas. Las memorias incompletas de Grass son recuerdos de una materia tan tenue con demasiadas palabras dedicadas al esfuerzo que representa “pelar la cebolla” (recordar) y encontrar debajo de cada capa partes del propio pasado.
            Grass recuerda que fue un joven estaba en formación y que tuvo que abandonar la escuela para ir a la guerra que le regaló Hitler a los alemanes, polacos, austriacos y demás, lo cual es una versión inocente y poco convincente. Evita usar la reflexión del hombre maduro que cuenta cómo estuvo metido en una gran porquería. Algo que sobrevive más por “suerte” (no murió) que por habilidades propias.
            Este asomarse a su experiencia le presta cierto valor literario a sus opiniones políticas, militares, históricas, que no existen, según él, en una edad en que la persona apenas es útil para disparar o huir, para soportar las incomodidades y el hambre, en que parece dar lo mismo caminar hacia un lado u otro, cuando finalmente desaparece Hitler y Alemania se llena de rusos y estadunidenses.
            La sujeción que ejercieron rusos y estadunidenses sobre los alemanes, un poco mejor relatado, implica además un silencio obligado: la gente ocultó el viejo uniforme para aparecer como paisano y ya nadie pudo saber quién había sido auténtico seguidor de Hitler y quién había sido un crédulo mareado.
            Lo cual es increíble. Los jóvenes de nuestros días no saben con precisión qué van a hacer pasado mañana u hoy en la noche. No debe haber sido muy diferente en los años cuarenta. Pero quien escribe es una celebridad, muchos años después. Al escritor lo que más le duele es el hambre, que lo atenazó más que la prisa por encontrar a su familia dispersada, a la que le fue difícil buscar cuando el país estaba trastornado por completo.
            Grass busca en las pieles de la cebolla, a la que dibuja y va presentando al inicio de cada capítulo: cerrada, medio abierta, despedazada, y cuenta sus remordimientos. Fue un joven soldado al final de una guerra que en parte creyó entender y que con la derrota se le fue haciendo un destino de pesadilla (incluso trabajó en una mina, sin que por allí anduviera la idea de patria como paliativo). El joven que fue se salvó por el arte, el que tuvo en sus manos como reproducciones de cuadros importantes en las cajas de cerillos y al que volvió a encontrar después, al trabajar como cantero tallando figuras para sepulcros.
            ¿Cómo salió del hoyo Günter Grass? El dato sorprende: su hermana y una amiga bailarina, que después sería su esposa, llevan los poemas de Günter a una radiodifusora que había convocado un concurso de poesía en el que obtendría el tercer lugar: 350 marcos. Son los primeros años cincuenta y ya hay gente editando libros y pagando derechos de autor, firmando contratos literarios y, algo desconocido en México, pagando por lecturas de poesía.
            Mucho o poco, para el despojo de la guerra que era Grass entonces, fue un dinero que le permitió pensar con seriedad que no era mal negocio eso de la escritura. Después recibiría la invitación a leer del Grupo 47, escritores entre los que estaba Heinrich Böll:
            “Cuando el joven escultor que se hacía pasar por poeta se levantó de la silla (…) se vio rodeado de media docena de lectores de editoriales que se presentaron como Hanser, Piper, Suhrkamp y S. Fisher. Echaron mano a los siete o nueve poemas que el poeta, en casa, en un sótano húmedo, había copiado pulcramente. (…) le hablaron en plural: “Tendrá noticias de nosotros”, “Pronto volverá a oír de nosotros…”, “Próximamente nos pondremos en contacto con usted…”.
            Total, una página adelante, nos enteramos de la continuación del inicio de la carrera literaria profesional de Grass (pág. 432):
            “…firmé el contrato, en el que, por el diseño de la cubierta del libro, se me garantizaban otra vez unos honorarios, pasé por alto, en el calor de la alegría anticipada de cuento de hadas, la cláusula de opción sobre el primer libro del joven poeta, un párrafo impreso en letra pequeña, cuyo tenor me obligaba a ofrecer mi próximo libro, en primer lugar, a la editorial Luchterhand.”
            Y remata Grass: “en el transcurso de tres años sólo se vendieron 735 ejemplares”.
            Y uno cae muerto de envidia, pues esa devastada Alemania ya estaba haciendo negocios literarios, y hacía contratos, y pagaba regalías… No me ha tocado saber de eso en un país que presume de una paz permanente.
            En fin, así vamos, de Linchen, la madre, y Marjell, la hermana que se salvó de ser monja, a Anna Schwarz, la esposa durante dieciséis años, a Ute, otra esposa, a los hijos, desde Raoul y Franz, Helene, Bruno, hasta los nietos: Luisa, Ronja, Rosanna, Lucas, León, que deberían protestar porque aparecen muy desdibujados, como si fueran protagonistas de un siguiente libro.
            Sí, durante sesenta años Grass no pudo quitarse de la cabeza, si no es escribiendo, el horror de vivir una guerra en un país que pasó de la altanería al silencio. Un pasado recuperable frente a una cebolla y en recuerdos que son el viaje del todo a la nada. Una nada que los alemanes, como sea, han sabido dejar atrás.
Por lo pronto, lo que me inquieta es el impulso que la fama, los premios, le dan a algunos escritores. Uno compra los libros de Grass sin pensarlo, pero Mi siglo lo abandoné. Y este de la cebolla me lleva a creer que a partir de cierta edad un escritor deja de crear para empezar a fallar. Ese joven Grass que habla de su pene no alcanza la altura de su propia novela El gato y el ratón (que en México publicó Joaquín Díez Canedo). Quizás le sobran años. Y cuando representa el miedo de la guerra con la frase “me meo en los pantalones” (p. 133), uno recuerda a Norman Mailer, que en Los desnudos y los muertos escribe cómo el miedo durante el desembarco en Normandía hace que los soldados de EU se orinen en los pantalones.
De esto concluyo que es más fácil escribir sobre personajes ficticios que sobre uno mismo. Y es difícil si se tienen ochenta años y hay autores memorialistas como Pablo Neruda y Vladimir Nabokov. Las memorias, un género difícil, debería escribirse antes de que la vejez nos alcance.