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lunes, 24 de noviembre de 2014

CENTENARIO DE JOSÉ REVUELTAS

José Revueltas, Obra literaria. Empresas Editoriales, 1967. Dos volúmenes.

Párrafo del epílogo, José Agustín
“… con Julio Cortázar, Revueltas es el cuentista más importante que haya existido en Latinoamérica. El manejo de este género literario que ha logrado José Revueltas es verdaderamente excepcional: por supuesto, hay unos cuentos mejores que otros, pero todos poseen un extraordinario apego a su contexto, ofrecen la atmósfera debida, tienen anécdotas redondas y personajes siempre bien dibujados; cuando, en un cuento, Revueltas hace un juego de ideas casi nunca divaga y sí enriquece el contenido. Sus cuentos son multidimensionales, complejos, desprovistos de obviedades, con todo tipo de matices, con una gran riqueza imaginativa en los temas, con belleza en el lenguaje, ya sea a través de la morosidad y el rirmo lento o de la crudeza y la violencia en el idioma.”  Vol. II, pág. 645.

Novo, citado por Agustín
“En 1949, a raíz de la aparición del libro [Los días terrenales, Editorial Stylo], Salvador Novo escribió unas observaciones que no resisto la tentación de incluir, por tratarse del punto de vista imparcial en cuanto a las tesis del libro.
‘Convengo con Xavier’, Villaurrutia, claro, ‘que Pepe Revueltas es ya un gran novelista. Su estilo es depurado, profundo, rico. Pero también creo que no está destinado a ser un novelista popular. Exige la misma lenta disposición de ánimo que Proust para entregarse al “lac de délices” de sus introspecciones aplicadas a personajes estéticos. De todas maneras es como la afortunada síntesis de sus dos fallecidos hermanos. Con las palabras pinta como Fermín y compone música como Silvestre… “Los días terrenales” es una magnífica novela. Contiene un puñado de tipos estupendos: Gregorio, que abre y cierra el libro en tinieblas; el Tuerto Ventura, cíclope tremendo; Fidel, el jesuita del comunismo despiadado; Bandera, la niña muerta; Julia, Epifania, Virginia –tres mujeres antípodas por un común denominador sexual–; Ciudad Juárez y los comunistas que salen a fijar propaganda al amanecer… No podría decir qué capítulos me gustaron más. Pero el del arquitecto en su estudio y la descripción del episodio que espían en la azotea me pareció una pequeña obra maestra con sui doble “track” cinematográfico  –lo que sucede en la azotea–, lo que repercute en el cuerpo y en el espíritu del arquitecto que lo presencia y absorbe, la reacción de lo mismo en su mujer, inesperadamente llegada– y la aparición de la vieja Ángel Vengador, que precipita al suicidio a una de las anónimas amantes. Y el modo elegante como todos los personajes van desapareciendo –¿o quedándose?–  del microscopio-telescopio a cuyo escrutinio, armado de las más justas y brillantes palabras, le somete este gran novelista que es Pepe Revueltas.’

Novo supo hacer un justo balance de esta novela que después causaría irritación entre los sectarios y los ignorantes.” Pág. 641

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