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lunes, 24 de marzo de 2014

VÍCTOR TOLEDO, ENCUENTRO DE ECOCRÍTICA Y ECOPOÉTICA

EL BOSQUE DE LA CALERA. 

EL GRITO DE LAS NUBES TERRESTRES (1) 
Y DE LAS AVES DEL BOSQUE DE LA CALERA (CIUDAD DE PUEBLA)

TEXTO LEÍDO POR EL AUTOR EN EL PRIMER ENCUENTRO DE ECOCRÍTICA Y ECOPOESÍA,

XALAPA, 21 DE MARZO DE 2014.


Como ustedes saben, en los altos y en algunas de las laderas del cerro de la colonia la Calera, aún queda un tramo de bosque que la Diosa Madre (la naturaleza) hizo mágico.
Está rodeado por uno de los paisajes más fabulosos, poderosos y dramáticos de México:
La Malintzin (Nuestra Señora), El Pico de Orizaba (El monte de la estrella), el lago de Valsequillo, Don Goyo humeante, despierto, y La Mujer Dormida (Oberón viendo a Titania, encantada en el Sueño de una noche de verano): ni el mismo Dr. Atl o José María Velasco, lo podían soñar, imaginar, ni el mismo Pellicer.




Debido al crecimiento “indetenible” e irracional de la mancha urbana, pero sobre todo a las infinitas ambiciones de las constructoras, de los banqueros extranjeros y sus socios mexicanos, y a la gran corrupción de nuestros gobiernos, este bosque maravilloso está por desaparecer(2). Con el desaparecería una flora y una fauna sorprendentes, única en México y el mundo (ya secaron el último jagüey que albergaba su vida acuática de temporal, cirros amarillos de pequeños lirios y nimbos de nenúfares rosas ya se fueron, los mejores cuadros de Monet): encinos (veleros, ramazones de venas, corales blancos arraigando en la sangre ardiente y congelada del mítico mármol Santo Tomás), sabinos, abetos, espinos, pinos de acero, coníferas, ocotes, enebros, alcanfores y otros árboles, cactus y magueyes. Seres de un follaje y colores extraordinarios, increíbles -nubes terrestres- en tonos pasteles de una paleta finísima donde el magenta, el violeta, el oro, el verde, el café, el azul y el rosa se combinan para dar la sensación de que el cielo, o el reino de las hadas, bajó a la tierra: en el verano este tipo de textura del follaje, que absorbe la luz, como una esponja invisible del aire, vuelve todo el paisaje de oro, son algunos minutos donde todos los templos dorados del mundo palidecen ante esta tarde sagrada, junto a este bosque de oro, con este mar dorado que flota frente a nosotros, llenándonos de místicas esperanzas, de asombro extraordinario.

Este soto, este milagro, y su frondosa vegetación de hierro creció durante siglos enraizando, como un portento de la fuerza de la vida, del triunfo sobre la muerte, entre el suelo de mármol del lugar y el sueño del ser (la comarca da comienzo a una de las principales zonas de fósiles de Mesoamérica, incluso sus piedras son maravillosas, provenientes de un lejano mar y de grutas hechizadas: no las veríamos ya más), bosque bajo pero muy alto, que ascendió sobre el páramo de la piedra fría. Canto a un Dios mineral, antífona frente a la Tierra Baldía. Nunca descubriríamos ya las flores más bellas, extrañas y delicadas que como ninfas, de pronto, se aparecen en sus claros. El encantamiento (anisado) de su olorosa Flor de Abril, la inocencia rosa de la Quiebraplatos (Zephiranthes fosteri), la realeza roja de la Flor de Mayo (Sprekelia formosissima), la misteriosa blancura de un lirio amapola, la furiosa alegría de las lantanas silvestres, la rarísima voz de las “orquídeas” del desierto selvático o el mágico-magenta de la floración pradial de septiembre (otra nube terrestre). Plantas sagradas (entéogenos) como la flor de la Pastora, el Tomatillo del diablo, Hongos Maravillosos (Teonanácatl), el druida de los muérdagos que se cortan con la hoz dorada de la luna, daturas, etc. (El bosque crece sobre el gigantesco Teposúchitl (escudo ecológico de la ciudad, que en náhuatl significa Cerro de las flores). Se irían para siempre insectos que seguramente quedaron varados de una época prehistórica: avispas rojinegras, que de tan gigantes apenas si pueden volar, a metro y medio de altura, como pequeñas brujas. Grandes hormigas rojinaranjas, como ositos de peluche, las más hermosas del mundo, brillantes luciérnagas de extraño traje negro. Una gran variedad de mantis religiosas, caracoles terrestres titánicos, chapulines como oleajes oceánicos andantes, rampantes. Chinches de otro planeta. Eslabones entre moscos (prehistóricos) y libélulas, nubes libelungas. Grillos fabulosos y otros insectos increíbles como mariposas y coleópteros nunca vistos. No veríamos jamás reptiles que son el eslabón perdido entre las lagartijas y las serpientes, casi iguanas de tornasolados azules y naranjas, lagartos fantásticos, lagartijas-serpientes o culebras con extremidades (escorpiones), los cantos hechizantes de ranas y cigarras, tortugas, sapos camaleones con cuello de brontosauro, sierpes de agua o terrestres de gran hermosura. Nos abandonarían las abundantes ardillas, liebres saturnales (gigantes) y conejos, las astutas comadrejas, los confiados mapaches y los extraños zorros plateados que se camuflan fantasmagóricos bajo el inmenso desierto abierto de la luna hadánica más luminosa. Desaparecerían para siempre aves que se salvaron del último naufragio del paraíso: grandes pájaros azul cielo, pequeños pájaros -pedazos de cristal, trozos de vitral de la catedral celeste- que saben el secreto virginal del azul de Chartes, del azul profundo del Pacífico, aves naranja y amarillo, naranja y café, amarillo y gris, variantes vistosísimas de cardenales, avecillas amarillas de trinos solares altísimos, cantos de asombrosa colorimetría, calandrias, abanicos de colibríes, gorriones, pájaros carpinteros, garzas, chipes, capulineros, estorninos, mulatos, cuitlacoches, primaveras, zorzales, reyezuelos, matracas, saltaparedes, charas, cuervos, búhos, vireos, mosqueros, chorlitos, rascadores, zacatoneros, tigrillos, picogruesos, dominicos, cernícalos, gavilanes, halcones enormes, águilas, aguilillas, anidando en nubes tormentosas de eucalipto… seguramente un ornitólogo inteligente sabrá que esta comarca es ocasión para inmortalizarse(3) . Otros de estos brillantes entes nunca nos dirán su nombre, nunca sabremos sus motes(4) , nuestra lengua se empobrecerá.




Dra. Sara Ladrón de Guevara, Rectora de la Universidad Veracruzana

Los biólogos, las gentes cultas y sensibles, la sociedad en general, de Puebla, de México y del mundo deben de acudir a socorrer este lugar, esta fantasía vital.
Como ustedes saben, ya la destrucción (por urbanización), de una gran parte de este bosque, de este prodigio, ocasionó que se perdieran para siempre la mayor cantidad de su flora y fauna únicas, únicas de verdad. Ya la constructora inició de nueva cuenta, desde hace meses, en lo que resta de la cantidad hechizada, la destrucción-urbanización (atrás y a los lados del lugar donde se encuentra una pequeña joya del pasado, por transportarnos directamente al pasado: un rancho del siglo XIX, creo por lo menos, que Puebla debería conservar como casa de cultura, como pequeño museo, pero no lo hará: paradójicamente se llamaba “Rancho Alegre”). Miles de casas de interés social, un negro bosque inerte, de plástico, de “rotoplaces”, tsunamis de basura, y formas muertas, sin conciencia, sustituirán este lugar mágico y sagrado, lo arrasarán, el último lugar así de la ciudad de Puebla, uno de los últimos lugares así del universo.
Por si fuera poco, miles de las edificaciones nuevas que fragmentaron y destazaron el bosque fueron construidas sobre una gran falla sísmica del cerro. ¿Se relacionará a presente o futuro esta importante falla con la depredación del bosque, con el drenaje y la desecación ex profeso de sus jagüeyes?
Parece que nunca se oficializó formalmente el hecho de que fuera decretado zona ecológica “el último pulmón de Inthos Puebla Libros Digitales, pero sí hay leyes que protegen a los bosques (aunque sean de particulares). Parece que ahora sí dimos comienzo al fin del mundo, que éste cada vez es más y más imparable: catástrofes, inundaciones, incendios, sequías y temblores, que llueven sobre mojado, no nos paran. Si seguimos así la predicción de los libros sagrados mayas del fin del mundo, para el año 2012, se adelantará y quedará irónica y trágicamente como superstición (por su adelanto).




Dra. Esther Hernández Palacios, Directora de Difusión Cultural de la UV

Es increíble tan absurda e infinita irracionalidad.
Este bosque sagrado es el escudo de la ciudad de Puebla, su pulmón, su esponja, su reservorio de agua, el Tepo (la espalda, el protector, de flores) desde donde se decide el destino benigno (armónico, distributivo) de las culebras de agua, las tormentas de rayos, y granizos, y los poderosos tornados, desviados de la urbe. Sin esta defensa natural, las colonias bajo ella se inundarán, al incrementarse la sequía se agudizará la crisis social, la delincuencia: incluso los edificios del centro histórico acelerarían su derrumbe.
En un principio hablé de la diosa madre, la naturaleza, con el fin del mundo las mujeres, sus hijas, llegan al poder, espero que sea por algo, ellas deben estar más sensibilizadas a la tragedia de su madre (porque son madres) y más indignadas con la estulticia humana, por alguna razón llegan a los puestos desde donde algo se puede hacer por detener la masacre de los árboles, de los animales, de los bosques mágicos y sagrados como éste, ojalá sea usted, Doña Blanca, una hija digna de su destino y asista a detener, por lo menos, la desaparición de una parte de esta zona impar (que siguen depredando estratégicamente, de manera astuta, ante las primeras reacciones indignadas de la ciudadanía), para que los niños puedan admirar lo que es divino, absorber su conciencia, y quizá, en un futuro intenten más seriamente revertir nuestro destino. Apelamos también a la sabiduría femenina, a su herencia, a su responsabilidad histórica, a su vergüenza y dignidad, aunque sabemos que a los intereses, grandes y pequeños, no les interesan de verdad la vida, ni el presente, ni el pasado, ni el futuro, son parte de la muerte, la misma muerte.



Notas

1. Este texto fue dirigido a la Comunidad Internacional, Mexicana y Poblana; al Gobernador del Estado de Puebla, Sr. Mario Marín Torres. A la Presidenta Municipal de la Ciudad de Puebla, Sra. Blanca Alcalá. Una versión de este trabajo fue publicado en El Grito de Monterrey,

2. Ya bosquecillo sagrado, según los términos clásicos de Robert Graves o de Walter F. Otto.
Acaba de salir publicado por la BUAP (marzo del 2009) el extraordinario trabajo, con estupendas fotografías a color que dan fe a mis adjetivaciones sobre el bosque (asombrando a propios y extraños), de los investigadores Marco Antonio Pineda Maldonado, Roxana Mendoza Cuamatzi y Javier Jiménez Moreno: Aves del Bosque de Encino de la ciudad de Puebla, dice la contraportada: “En el estado de Puebla los bosques de encino se distribuyen principalmente hacia las inmediaciones de la sierra nevada, el volcán de la Malinche, el Pico de Orizaba y en pequeñas zonas del valle de Puebla, sin embargo los relictos cercanos a la ciudad de Puebla posiblemente desaparecerán en los próximos años, debido a las actividades antropogénicas, por ello es importante conocer la ornitofauna de la zona, a fin de proponer medidas de mitigación que eviten la erradicación y extinción de éstas. El presente trabajo incluye más de 70 especies, se presentan una lista de nombres científicos y comunes de las aves de los bosques de encino cercanos a la ciudad de Puebla, incluye especies residentes, migratorias endémicas, exóticas e introducidas. La obra se complementa con fotografías e ilustraciones de inigualable calidad. Ofrece a especialistas, maestros estudiantes y público en general una estimulante oportunidad de conocer más de las aves que nos rodean”.
Una manera fundamental de inculcar el amor a la naturaleza, y su defensa consecuente, es la pedagogía ecológica desde la infancia, es un secreto esencial del éxito de la conservación de los bosques y selvas en los países más cultos y avanzados. Este libro cumple con creces esa tarea.

3. Un ejemplo de esto es la desaparición del superespectacular Carpintero Imperial (el tenía un penacho rojo, ella un copete curvo), en 1994, en Durango, después de resolverse la disputa política –que duró 20 años- por tenencia y derechos de explotación, su bosque fue talado inmediatamente (necesitaba al menos 2500 hectáreas para sobrevivir). En México se pierden 500 000 hectáreas anuales de bosque por tala sin control: “En consecuencia, una gran cantidad de especies que viven en esos ecosistemas son llevadas a la extinción, y en muchos casos seguramente un gran número de especies han desaparecido sin que sepamos de su existencia. Uno de los más claros ejemplos es el pájaro carpintero imperial (Campephilus imperialis), era el más grande del mundo, medía poco más de 50 cm de largo. El macho ostentaba una cresta roja y la hembra tenía una cresta negra rizada. Habitaba en bosques maduros de pino y pino-encino.” Aves del Bosque de Encino de la ciudad de Puebla, pp. 108-109.

4. Esta nota, de Tania Damián J., es del 27 de julio, de este año, de La Jornada de Oriente: 6 mil viviendas de La Calera están ubicadas sobre una falla sísmica, señaló Juárez Villa. “El asesor legal de los vecinos inconformes con la constructora Sare, Mario Juárez Villa, exigió la reubicación de más de 6 mil viviendas localizadas en los nuevos conjuntos residenciales que se construyeron en el bosque de La Calera […] además de que eran zonas de preservación ecológica, están sobre la falla sísmica del Tepozúchitl, y ello representa un grave riesgo para sus habitantes […] en los fraccionamientos Lomas del Ángel, Paseos del Bosque, Pedregal La Calera y Galaxia La Calera viven unas 2 mil 500 familias; es decir, más de 10 mil personas, quienes tendrán problemas estructurales y grietas en sus casas por el movimiento –aunque sea lento y pausado– de las placas tectónicas que están en el subsuelo de la zona.En tanto, hay otras 3 mil 500 casas que las constructoras Ara, Sare y Alteq –con su conjunto residencial Jardines de La Montaña– están vendiendo sin tomar en cuenta los peligros de dicha falla […] vecinos inconformes con Sare presentaron el fin de semana 15 denuncias ante la PGJ por presunto fraude al venderles casas ‘de muy mala calidad, con techos y paredes de unicel, a unos cuantos metros de una barranca y sobre la falla sísmica del Tepozúchitl’, por lo cual piden la reubicación de los inmuebles [según] el Programa de Desarrollo Urbano de la ciudad de Puebla 1999–2002 […] la falla sísmica más peligrosa es la de Tepozúchitl […] las leyes de ordenamiento territorial prohíben el uso habitacional en los predios que estén sobre o cercanos a fallas o fracturas geológicas, pues el riesgo para los colonos es muy alto en caso de sismo […] desde la gestión de Mario Marín Torres como presidente municipal (1999–2002) fue detectada la falla sísmica, pero aun así los ayuntamientos de Luis Paredes Moctezuma y Enrique Doger Guerrero dieron permisos a las inmobiliarias para la construcción de casas en la zona; además, era la única área de preservación ecológica natural del municipio, con especies endémicas –como encinos, sabinos y coníferas– y que garantizaba el recargamiento de los mantos acuíferos […] los permisos de construcción fueron otorgados con la complicidad de las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales estatal y federal […] también la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua han guardado silencio sobre el caso, pese a las denuncias […] de las 370 hectáreas que estaban consideradas como áreas verdes, si se le restan los predios donde están las barrancas y alta tensión sólo quedan unas 50 hectáreas, pues en las demás se han construido casas.

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