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domingo, 23 de febrero de 2014

MARCIAL LAFUENTE ESTEFANIA

Por 35 pesetas (quién sabe cuántos euros de hoy, allá, pesos de acá), los viandantes, rumbo al trabajo, en México y otros países, o en la tarde, al ir a casa, se detenían en los puestos de periódicos y revistas a comprar novelas populares de Bruguera. Descendientes de los lectores de Alejandro Dumas, Julio Verde, Salgari, quienes compraban la colección Calibre 44 eran también consumidores de películas de EU. Ir al cine o comprar novelas de menos de cien páginas (10.5 cm. x 15 cm.; tipografía de 10 puntos) eran equivalentes. Y es más durable la lectura que ver la película.
                   Bruguera producía otras colecciones: Bufalo serie roja, Bisonte serie azul, y otras, como Calibre 44. La número 505 llevaba por título Manos inquietas. La 1385 de Bufalo: El mejor Colt de Arizona, la 490 de Bisonte: El lenguaje de las armas.
                   Publicaciones semanales, la número 506 de Calibre 44 fue Río Sacramento y su autor, un español, Marcial Lafuente Estefania. En la página legal de ésta, el copyright informa que pertenece a Francisco Bruguera, 1958, y que fue impresa en Barcelona la cuarta edición, de mayo de 1980, que llegó a mis manos como resultado de un arreglar libreros y cajas en casa de una familia amiga.
                   Me llamó la atención un preámbulo de corte histórico y geográfico del autor que cita de pasada el “tratado de Guadalupe, realizado el 2 de febrero de 1848, por el que California pasaba a la Unión”. Y en donde, unos párrafos después, Lafuente agregaba:
                   “Fue en realidad el oro lo que colonizó a California; por eso se les llama a los colonizadores de este territorio, Estado más tarde, ‘californianos de 1849’.
                   “Y como consecuencia de este hecho, el río Sacramento, en cuya cuenca, esparcidos en sus tributarios, aparecían los ‘placeres’, pasó a ser el más importante de la Unión. Y la ciudad de Sacramento, con San Francisco en aquella época, conquistaron justamente los títulos de ciudades del vicio y del crimen, solamente igualada en la historia de la Unión por los gangsters de Chicago, sesenta años después surgidos por la célebre ley de Volstead, más conocida por la ‘ley seca’.
                   “Los tahúres y ventajistas de toda laya sabían aprovechar el esfuerzo ajeno sosteniendo con sus armas la razón de sus argucias o trampas, cuando éstas eran descubiertas.
                   “De lo que estas ciudades eran en aquella época es mucho lo que todos los autores* del Oeste hablamos de ello; no insistiré, pues, en este aspecto, que menciono sólo como premisa que conduzca a consecuencias que justifiquen algunos pasajes de esta novela, cuya acción se desarrolla, en gran parte, en Nevada.”
                   Y sigue, don Marcial Lafuente, que nació en 1903 y murió hace treinta años, en  agosto de 1984. Y entendemos nosotros la continuidad del gusto del gran público por series policiacas de televisión y los escenarios de casinos y tahúres en Las Vegas, Nevada. Los datos impresionantes de la labor de Lafuente son semejantes a los de Corin Tellado, y no alcanzables por escritores en apariencia populares, como Vargas Llosa y Benedetti. Lafuente escribió más de 2 mil 600 títulos en cuarenta años de trabajo, con tiradas de 30 mil ejemplares que se leían en América y España. Sus hijos siguen su labor, como Federico Lafuente.
                   Voy a leer esta novela de don Marcial, para conocer a los antepasados pensados en España de los actuales estadunidenses de California. Se han extinguido por fin las películas y series del viejo Oeste, ¿qué alejó a productores y público de esa etapa histórica?

*¿Quiénes y cuántos eran y son los escritores que dice Lafuente? El anuncio de la contraportada de Río Sacramento dice:“El suspense más ‘insoportablemente atroz… El misterio más apasionante… La acción más desencadenada… Hallará todo ello en los relatos policiacos de la popularísima colección Punto Rojo. ¡Reserve con tiempo su ejemplar!”

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