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jueves, 17 de noviembre de 2011

ALGUNOS POR QUÉS DE LA EDICIÓN DE UNA REVISTA / IVONNE MORENO USCANGA

Difundir, promover y dar a conocer, a pesar de lo incipiente de este verbo, son las acciones, a nivel de objetivos de una publicación. Los dos primeros (difusión y promoción) deben atarse y atenerse a los quehaceres culturales de una comunidad y, en lo alusivo al  conocimiento, la concatenación se basa en repercusiones varias, pues se empata con la educación, la instrucción escolar y académica, y desde luego en niveles epistemológicos con la investigación científica.
     Por lo tanto, no resulta una tarea fácil la edición de una revista en un medio tan controvertido y encontrado, como lo es el contexto nacional y regional en este como en diversos momentos de nuestra historia.
     La entidad veracruzana es beligerante en cuestiones gráficas, literarias, así como  en avatares  de compilación histórica y editorial. Tanto en el sector oficial y de manera independiente, grupos artísticos y valientes editores han aumentado, a través de impresiones de revistas, y hoy también electrónicas, el círculo de lectores, fomentando  a nuevos valores en el campo narrativo y lírico y propiciando una comunicación vasta,   contenidas de profundas reflexiones y críticas  por medio de  las plumas de estudiosos de las ciencias  humanísticas  y,  por ende, en cuanto a formatos, en  lo competente a diseño, ilustración y tiraje de revistas.
     En lo relativo a  sitios web  y  el caso de las revistas electrónicas, en el puerto destaca el diseño y contenido de Los elementos del reino, atinadamente dirigida por Ignacio García. De este modo podemos traer a la memoria publicaciones de gran trascendencia, desde luego comprometidas con los retos de la divulgación y promoción, como las de la Universidad Veracruzana, en las gloriosas décadas de La palabra y el hombre, cuyas páginas nos permitieron compilar lo más selecto de las manifestaciones lingüísticas, estéticas y de fuerte y no manipulada crítica social y política. Sergio Galindo (fundador),  Jorge Rufinelli, Gonzalo Aguirre Beltrán, Emilio Carballido, Jorge Alberto Manrique, Mario Muñoz, Renato Prada, Carmen Blásquez, Octavio Castro, Silvia Sigüenza, Juan Vicente Melo y su discípulo Luis Arturo Ramos, Marco Tulio Aguilera, quienes, entre muchos, nos deleitaron e ilustraron con sus discursos constructivos y de-constructivos.
     Durante la década de los noventa, otro de los atinados logros literarios de la Universidad Veracruzana fue sin duda alguna el suplemento Pie a tierra, coordinado por José Luis Rivas y Agustín del Moral,  inserto  en  la Gaceta de esta institución.
     A la luz del nuevo milenio, el Instituto Electoral Veracruzano editó Diversa, cuyo responsable fue Javier Roldán. Diversa tuvo características de miscelánea, cuya intención fue la de combinar matices sociales con acontecimientos de índole artístico.
      Años más tarde, la Editora de Gobierno bajo la dirección del doctor Félix Báez Jorge continuó con la edición de serios y concienzudos trabajos sobre historia, política, sociedad, literatura y arte. El entramado compilatorio llevó por título Contrapunto.
    La Secretaría de Educación de Veracruz también ha cobijado las cuestiones editoriales; circularon durante el 2010 algunos números de la revista Centenarios.
     El IVEC desde luego mantuvo con bemoles la línea de edición de revistas como: Horizontes, Lectorum y con una beca propició con CONACULTA la edición de La ventana cerrada, cuyo responsable, Jaime Velázquez, brindó oportunidad de participar a jóvenes escritores. A partir del 2011, en la página  web del Instituto está Litoral-e, edición electrónica de tendencia valorativa, histórica y artística, con la dirección de Javier Ahumada.
     El género de edición de revistas ha oscilado, así, en escenarios de coyunturas disímbolas. Cada una de ellas han sido pozos y péndulos en circunstancias poco venturosas, sobre todo cuando su permanencia se trata de presupuestos sexenales o de vísceras políticas.
     Sin embargo, hoy tenemos como lectores una nueva oportunidad, en el mismo tenor de sociedad, arte y cultura nace Opus, espacio donde la Antropología, como señalara recientemente el doctor Jacques Lafaye, se comporta como el eje y faro rector de una nueva religión (recuerden el origen del vocablo re-ligare) y nos alumbra hacia la historiografía (José Velasco Toro-Porfirio Castro), a la Inquisición en las músicas jarochas (Andrés Barahona), a la hermenéutica de regionalismos y extranjerismos (Yolotl González-Claudio Esteva) al arte y a la literatura (Manuel Velázquez, César Silva, Diego Lima) y al intrincado terreno de la fe, parámetro de intuición y no de deducción según la filósofa María Zambrano, donde Félix Báez-Jorge conduce a sus lectores a los lindes ideológicos de un personaje y su circunstancia,  por medio del análisis de la hegemonía política y eclesiástica, desmembrando los roles históricos de Rafael Guízar y Valencia y sus pasos hacia la santidad.
     Luego entonces, lectores, conjeturen ustedes mismo los porqués de la edición de revistas en nuestro estado, cuestiónense también los motivos de su desaparición y permanencia, pero mientras tanto disfrute de una exquisita lectura: Opus, pues hoy  se nos brinda en un otoñal número 1.

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