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martes, 14 de agosto de 2012

TOMÁS BROWNE, PREMIO VERSO DESTIERRO 2012


Boletín de prensa

México, D.F., 14 de agosto.- En la Ciudad de México, único en su clase, el I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro 2012 fue otorgado por unanimidad al poeta chileno Tomás Emilio Browne Cruz (Viña del Mar, Chile, 1982), por su obra Revelaciones de un cuidador de inicios.
  
El novedoso premio, convocado por la Editorial Independiente Verso Destierro, que cumple diez años de promover la poesía emergente en México, es “una incitación a los poetas, para que tengan arrojo al momento de la escritura y sobre todo que se mantengan en la búsqueda de aquellos límites que aún no se hayan traspasado tanto en la escritura como en el pensamiento”, aseguró el ensayista y director del proyecto independiente mexicano, Adriano Rémura.
La Editorial Verso Destierro como una iniciativa en México por la transparencia en los concursos literarios, publicó el dictamen de cada uno de los jurados, así como el procedimiento de selección que se llevó a cabo en www.versodestierro.com.
Tomás Browne forma parte del Foro de Escritores de Chile, en donde fue publicado su libro Trazar con voz, y es coeditor de Chancacazo Ediciones. En 2008 publicó Excursión a los sucesos, poemas-relatos que aparecieron en Luciérnaga Ediciones. Actualmente radica en Australia, escribe Quipus, poemas visuales que aparecerán editados en la Comba Ediciones en España. También es traductor de e.e. cummings. 
El jurado estuvo compuesto por la poeta e investigadora de género Argentina Casanova; la poeta social Gloria Gómez Guzmán; el poeta chiapaneco Roberto López Moreno; el poeta y editor Andrés Cisneros de la Cruz, y para el voto de calidad, por el luchador social y recién homenajeado poeta Leopoldo Ayala.
Se concedió una mención de honor al poeta mexicano Pedro Esaú Corona Manjarrez (Ciudad de México, 1984), por su poemario Carne para pájaros.

lunes, 13 de agosto de 2012

SEBASTIÁN ROBLES, ARIEL IDEZ, MATÍAS CAPELLI, OLIVERIO COELHO


Sebastián Robles, Ariel Idez, Matías Capelli (Buenos Aires, 1982), Oliverio Coelho (Buenos Aires, 1977)
ESCRITORES ARGENTINOS (ver abajo)

IOSI HAVILIO, SELVA ALMADA, HERNÁN VANOLI, LUCIANO LAMBERTI


Iosi Havilio (Buenos Aires, 1974), Selva Almada (Entre Ríos, 1973), Hernán Vanoli (Buenos Aires, 1980), Luciano Lamberti (San Francisco, 1978)

ESCRITORES ARGENTINOS (ver abajo)

FÉLIX BRUZZONE, LEO OYOLA, NATALIA MORET, ALEJANDRA ZINA







Félix Bruzzone, Leonardo Oyola, Natalia Moret, Alejandra Zina (Buenos Aires, 1973)

ESCRITORES ARGENTINOS (ver abajo)

LUIS CHITARRONI. ESCRITORES ARGENTINOS DE HOY / JAIME VELÁZQUEZ


Luis Chitarroni (Buenos Aires, 1958), escritor y crítico, firma un artículo, “La figuras de la literatura del siglo XXI”, publicado hace unos días en la Revista de Cultura (Eñe) del periódico Clarín de Buenos Aires. Todo está muy bien, sabemos que es pequeño el espacio disponible en los periódicos, con los incontables temas a tratar. Así que hubo que dedicarle tiempo a buscar fotos y fechas de nacimiento de escritores y libros para completar esta, que puede ser una guía para conocer a los escritores de nuestra actualidad.
                                                                                                  
Sobre esto, como nota para agregar en el expediente que los académicos, los periodistas, sean reseñistas o críticos, y los colegas, que gustan de estar informados sobre lo que hacen sus contemporáneos, hay que insistir en un aspecto de la maravilla que es Internet: todavía le falta para ser un lugar organizado, un archivo (aunque suene a rezo burócrata) que sea útil. Mientras, comento el último párrafo del texto de Chitarroni:

“Alguna vez Ricardo Piglia apuntó que el problema de los escritores es el reconocimiento. Admitido que se trata de un fenómeno local, consiente además la impaciencia de los lectores y la invariabilidad del escenario que lo transmite: el mercado. Entre el estruendo y el fastidio, el estreno y las efemérides, el ditirambo y el olvido, las distancias locales suelen ser extremadamente pequeñas. Si se agregara la condena contigua que pesa sobre el hecho de que la literatura, por indemostrabilidad de los resultados, no acune ni evalúe niños prodigios, el porfiado escriba condenado a la madurez de esta porfiada llanura de los chistes está sometido a la repetición. Estamos. Somos, de acuerdo con las consignas escolares que nos gobiernan, repetidores. Contumaces, recalcitrantes. Hecho el alegato, el cambio que no se exige merecerá nuestra gratitud eterna.”

Yo diría que el problema de los escritores son muchos y que si a escritores de otras generaciones les preocupó el “reconocimiento”, en las décadas recientes (la última del XX, la primera del XXI) la palabra implica dinero. Reconocimiento implica aumentar las ventas, apuntarse para becas, premios, subsidios, adaptaciones cinematográficas. Al respecto es aburrido insistir en el ejemplo de Estados Unidos, aunque allí sigue. Son necesarios ejecutivos que vendan películas (éxitos o basura) a todo el mundo que produzcan mucho dinero. Etcétera.

El “reconocimiento” no es un fenómeno local. La distribución de libros es pésima, la de revistas, especializadas o no, igual, la de señales de televisión donde se entrevista a los escritores tarda en hacerse un espacio en los satélites y en el mercado (de acuerdo, aún invariable).

Por lo demás, hay que olvidarse de los resultados. La literatura es un buen negocio (hay que leer las recientes entrevistas con doña Carmen Balcells), y funciona si evita la saturación porque hay pocas medallas de oro, de Nobel… ¿Podría encargarse de la promoción la Coca Cola? Los escritores, ¿son repetidores? Sí, en tanto que la fórmula se mantiene en secreto. Supongo que los embotelladores del líquido mencionado no son despedidos sino liquidados, aunque sólo sepan una parte de la fórmula.

Y el triste final en el cierre de Chitarroni, “el cambio que no se exige merecerá nuestra gratitud eterna” es un lugar que requiere un letrero: ¡Cuidado, piso mojado! Porque, en efecto, se exija o no, el cambio seguirá dándose, porque los participantes son todos, y no sólo los escritores. Están los que hicieron posible Internet en los teléfonos adheridos a las personas. Lo más reciente que he visto se refiere a cómo hacer llegar el dinero muy merecido de los escritores cuyas obras se han sacudido de encima el papel.

Ver nota sobre el escritor estadounidense James Patterson en El País, 10 de agosto, con datos de Forbes, Patterson "ingresó unos 74 millones de euros en 2011", uno de los mejor pagados.

domingo, 12 de agosto de 2012

RECONCILIAR EL PASADO / MIGUEL SALVADOR RODRÍGUEZ AZUETA


“Todo  lo que soy proviene de Veracruz, hasta mi misma inconstancia”
Agustín Lara

Miguel Salvador Rodríguez Azueta / FUNDACROVER. A.C.

Hace unos días hablé en la radio sobre los objetos perdidos en la historia de la ciudad de Veracruz. Monumentos, edificios, fuentes, arte sacro y hasta las llaves de la ciudad desaparecieron en el trascurso de los ya casi 500 años de su fundación. Sin embargo, considero que hay algo más importante que estamos a punto de perder: la identidad.
La identidad es una fuerza gravitacional que nos mantiene unidos a un núcleo, a un origen, aunque los mismos átomos se vayan transformando con el tiempo, el núcleo sigue siendo el mismo. Estoy  convencido de que, para que esto no suceda, primero debemos proceder a reconciliar nuestro pasado, esto es, aceptar y reconocer que la conquista no fue hecha sólo por los españoles sino también por un nutrido grupo de etnias hartas de un imperio  abusivo, que la Guerra de Independencia fue iniciada y concluida por españoles y con fines distintos a una democracia, que la primera revuelta electoral de 1828 fue ocasionada por encumbrar a un “elegido del pueblo”, lo que nos llevó al desmembramiento y al caos, que la Reforma optó al final por conciliar, que el Porfiriato estabilizó al país y que la Revolución no fue una, sino varias, que al final también optó por la institucionalización de las inquietudes de los menos por los más.
Este proceso mental lo podemos poner en práctica con mayor facilidad si buscamos un video de youtube llamado “La vida en 45 segundos”, y aprovechar para incluir las aportaciones históricas de los veracruzanos a esta nación y al mundo. Una vez que hagamos esta catarsis histórica, con facilidad aceptaríamos que los veracruzanos tenemos mucho que ver en esos 45 segundos en la historia nacional, desde los huastecos, totonacos, olmecas, la conquista, el Puerto del Reino, baluarte de la resistencia española, insurgente, republicana, heroica, rebelde, socialista, priista, panista y lo que le siga.
Una vez logrado lo anterior, pasaríamos a un proceso íntimo: la reconciliación de nuestro pasado. Aceptaríamos que fuimos y somos varios Veracruz, no sólo uno, y que incluso hoy ya no lo somos, pero que aún nos une algo muy fuerte, un núcleo de identidad histórico, que necesita urgentemente atención, que al reconciliar nuestro pasado nos reconozcamos no como víctimas, sino responsables de ese pasado, para poder acceder a un futuro que no tenga que ver con las decisiones de personajes ajenos  a nuestra identidad.
Es cierto, el veracruzano del siglo XIX no es el mismo que el del siglo XX, ni en su primera ni en su segunda mitad, fue cambiando, transformándose, adaptándose y cambiando el entorno. Nuestro núcleo de identidad tuvo un empuje  artificial en los años 40 del siglo pasado. Por necesidades políticas al jarocho se le identificó con una indumentaria que no era la suya, atribuyéndole características típicas en su forma de hablar e identificado por su indolencia, vulgaridad y fiesta perpetua.
Tan artificial fue, que al llegar el siglo XXI nos percatamos que perdimos  nuestra fiesta popular, el Carnaval ya no es nuestro, ni el monopolio de las groserías y ni qué decir del ambiente fiestero nocturno en el bulevar, el cual fue acorralado cuando el culto a la muerte nos encerró en nuestras casas.
¡No!, definitivamente no somos los mismos, ni podemos aspirar a serlo, porque Veracruz es tierra fértil para la diversidad cultural, estoy seguro que cada 24 horas se  integra una nueva expresión, sería ilusorio sentarnos a añorar el  fandango, el danzón, sin reconocer que el reageton o la música norteña ya tienen su preferencia. No creo que los recursos de dominación colonial que señala Guillermo Bonfil Batalla se estén aplicando por algún grupo conspiratorio -estigma, violencia y la negación- para desaparecer nuestra identidad.
No le echemos la culpa a ninguna autoridad, somos nosotros, la sociedad, padres de familia y ciudadanos, los empresarios, los intelectuales que hemos dejado pasar el tiempo, los verdaderos responsables, de estar aniquilando la veracruzanidad.
Dejemos que los viejos políticos sigan con su misma fórmula, cada vez más alejados de la realidad, al fin y al cabo ellos se toparán con la sorpresa que la sociedad tampoco es la misma, por lo que respecta a nosotros. Es imperativo que nos “caiga el veinte”, esto es,  darnos cuenta que debemos fomentar la identidad como veracruzanos mediante acciones educativas en nuestra empresa o comunidad, es lo que nos debe importar, me explico, estoy seguro que a cualquier empresario veracruzano le conviene que sus empleados estén identificados con su ciudad, con su historia, reconciliados con su pasado, lo que les permite mejorar su rendimiento, productividad y arraigo a la empresa, por sólo mencionar el caso de los empresarios.
La ciudad sigue en expansión, sus átomos alejados del núcleo -Centro Histórico- están en riego de perder en corto tiempo la fuerza de atracción que los  mantiene unidos.
Estamos a tiempo, los invito a que nos reconciliemos con nuestro pasado. Yo invito a los actores sociales comprometidos con nuestra ciudad a que lo hagamos. Primero, aceptemos nuestros errores; segundo, reconozcamos que hemos sido muchos Veracruz, hoy mismo lo somos. Una vez que nos “caiga el veinte” podremos elegir entre perderlo todo o acertar a consolidar una identidad, que nos permita llegar unidos a conmemorar los 100 años de nuestra cuarta gesta heroica, y en el año 2019 nuestro gran evento de identificación, nuestra última oportunidad de mantenernos unidos, como nación jarocha.

                                                                                azueta@hotmail.com